3.0 Opinion

El difícil dilema del PSOE

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Puedo entender que Pedro Sánchez no apoye un gobierno de Rajoy con una coalición a la alemana, pero no que no se abstenga para que este gobierne. Comparto con Jerónimo Saavedra,  dirigente histórico de la UGT y del PSOE, la tesis, que también comparten muchos líderes veteranos socialistas con los que he contactado, de que la única salida posible a la complicada situación política postelectoral, es que el PSOE se abstenga en la votación de investidura para que Rajoy pueda formar gobierno, con lo cual garantizaría la gobernabilidad de España y posibilitaría hacer una oposición constructiva pactando con el gobierno la reforma constitucional y las políticas sociales inaplazables que proponga como el principal partido de la oposición, y, en mi opinión, recuperaría gran parte del electorado que ha perdido desde la histórica victoria de octubre de 1982. Por el contrario, si el PSOE no garantiza la gobernabilidad de España, que depende fundamentalmente de la decisión que adopte, se tendrían que convocar nuevas elecciones, en las que su derrota sería todavía mayor.

Celebro que el Comité Federal del PSOE haya tomado el acuerdo  de no pactar con Podemos y con ERC (Ezquerra Republicana de Cataluña), mientras éstos pongan como línea roja reformar la Constitución para que se introduzcan sus propuestas  y   el derecho a decidir, seamos claros, el derecho a la autodeterminación,  a través de referéndum, de Cataluña, o de cualquier otra Comunidad Autónoma, que no reconoce ninguna Constitución democrática del mundo, y que necesita una mayoría cualificada de la que carecen Podemos y ERC. El ejemplo de Escocia no es válido, primero,  porque en Gran Bretaña no existe Constitución escrita  y fue el Parlamento británico el que autorizó el referéndum de secesión; y segundo,  porque Escocia, que tuvo tres guerras civiles con Gran Bretaña, fue históricamente un Estado  independiente,  que  posteriormente se adhirió voluntariamente al Estado Británico.  La izquierda debe sólo poner como condición innegociable la protección  constitucional preferente de los derechos sociales, de la justicia social, de la lucha contra las desigualdades, de la sanidad y la enseñanza pública, y del derecho a la vivienda, y no supeditar estos derechos  irrenunciables al derecho a la autodeterminación, como ha hecho Pablo Iglesias, que si hubiese pactado con Izquierda Unida y no con la minorías independentistas catalana, valenciana y gallega, posiblemente se hubiera podido formar un gobierno de izquierdas en torno al PSOE. No podemos olvidar que el  tripartito de izquierdas en Cataluña terminó con la práctica desaparición del PSOE-PSC. El mismo riesgo se corre  ahora si se pacta con Podemos y ERC.

           El PSOE se encuentra de nuevo en el dilema histórico de garantizar la estabilidad política de España, si no pierde el rumbo, como advirtió Julián Besteiro en la conferencia pronunciada el 12 de mayo de 1936 en la sociedad “El Sitio” de Bilbao: “La República conservará su buen rumbo o lo perderá, y eso dependerá en gran parte de que conserve su rumbo o lo pierda el partido socialista, cuyo peso gravita tanto sobre la República, hállese en las dificultades internas en que se halle, por lo que hay que velar para que el partido socialista no pierda el rumbo, porque ésta es la garantía de que la República tampoco pierda el rumbo”. Desgraciadamente el PSOE perdió el rumbo por su división interna, y se lo hizo perder a la República,  ya que la frustración de ésta  y la derrota en la guerra civil, entre otras conocidas causas nacionales e internacionales, se produjo por la división interna del partido socialista, que, como ha escrito la historiadora británica Helen Graham, era la columna vertebral del Estado Republicano, hasta el punto de que Salvador de Madariaga ha escrito que “la circunstancia que hizo inevitable la guerra civil en España fue la guerra civil dentro del partido socialista” (España, pag.380).

En junio de 1936, Gil Robles llamó a Indalecio Prieto para decirle que si formaba gobierno, le apoyaría en el Parlamento con los votos de la CEDA. En una reunión del grupo parlamentario socialista Prieto pidió el apoyo para formar gobierno, pero se lo denegó Largo Caballero y su mayoritaria fracción revolucionaria dentro del partido. Sobre este hecho tengo el testimonio del Juan Negrin Jr. que asistió con su padre el Dr. Negrín a dicha reunión, en la que éste dijo que se cometía un grave error no apoyando a Indalecio Prieto; pero sobre todo conservo la grabación de una conferencia pronunciada por Gil Robles en marzo de 1973 en el Colegio Mayor la Salle, en Aravaca, en  Madrid, en la que sostuvo que a partir de la negativa del PSOE de apoyar a Prieto “no fue posible la paz”, ya que un gobierno presidido por éste con apoyo parlamentario de la derecha, hubiese evitado la guerra civil.

Si los socialistas españoles no ponen remedio al “caos intelectual del PSOE”, como dijo en una ocasión Elorza, y no pacta con el Partido Popular y con las otras fuerzas políticas no nacionalistas soberanistas, el modelo constitucional territorial definitivo de España y su gobernabilidad, será responsable de las  imprevisibles consecuencias que se produzcan para el propio partido y para España.

 

 

 

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