3.0 Entrevistas

Hermana Radio: Diego Carcedo

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No hay historia de la comunicación en España en la que no aparezca el nombre de Diego Carcedo. Testigo de la auténtica transición (no solo la democrática, sino de la tele en blanco y negro al color), la carrasposa voz de Carcedo conquistaba a la audiencia por su visión tan personal de la actualidad que ocurría en los países en los que fue corresponsal, especialmente Portugal y Estados Unidos, un estilo que luego ha sido tan apreciada por generaciones de periodistas, hasta la actualidad. Autor de casi una decena de libros, de la Radio de hoy a Diego Carcedo le disgusta “la excesiva identificación de algunas ofertas radiofónicas a determinadas líneas ideológicas y a los partidos políticos que las mantienen”.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos?

Era un niño. En casa – en Asturias – se escuchaba Radio Oviedo que era la única frecuencia que se captaba en mi pueblo, en Cangas de Onís. Más tarde, ya estaba estudiando en Madrid, escuchaba Radio Madrid y Radio Nacional. Entonces me encaba el programa Para vosotros jóvenes, que presentaba Eduardo Sotillos, mi futuro compañero de corresponsalía y excelente amigo, con quien sigo manteniendo una estrecha relación. Me gustaba la música, me interesaba la información y porque era lo que había al alcance. Para ver la televisión yo la verdad es que no encontraba tiempo. Durante el día iba a clase, estudiaba o trabajaba y por la noche, pues de todo menos quedarme en casa, sentado en un sofá. Descubrí desde muy pequeño el gran valor de la radio: ser el medio de comunicación más accesible, el que nos acompaña siempre y nos permite compartirlo con otras actividades.

¿Qué emisoras escuchabas?

Pues. Ya lo he dicho cuando era niño, Radio Oviedo, que luego sería de Radio Cadena y más tarde de RNE. De adolescente, en Oviedo, Radio Asturias, entonces de una familia, los hermanos Toyos y posteriormente de la SER y, cuando se creó, Radio Nacional. En mis primeros años como periodista, aún en prácticas, incluso colaboré algo en los informativos que estaban empezando como gran novedad radiofónica en Asturias.

¿Qué sonidos y voces recuerdas de aquellos primeros años?

Informativos y musicales siempre. Empecé a escuchar música moderna, cuando empezaban los 40 Principales, y enseguida me pasé a la música clásica, a la Dos de RNE, y a los magazines. Me gustaban todos, especialmente el de Iñaki Gabilondo. En informativos, sin duda alguna el que prefería era España a las Ocho. También escuchaba algún programa deportivo, pero cuando vine a vivir a Madrid, dejé de hacerlo indignado porque todo el interés lo centraban en tres o cuatro equipos millonarios. Del Real Oviedo, sólo cuando en su modestia era goleado por alguno de los ricos. Después me marché al extranjero y escuchaba informativos en los idiomas que entiendo y musicales, pero con menos asiduidad que en España. Siempre me pareció que la Radio española, ya con libertad para informar y entretener,  era la mejor. No me refiero a la que dirigí yo  con la que nunca me sentí plenamente satisfecho. Siempre me entristecía pensar que no conseguía aprovechar todo el potencial profesional que tenía bajo mi dirección.

¿Qué escuchas ahora?

Ahora, pues un poco de todo. Me gustan las ofertas de mañana con Pepa Bueno y Genma Nierga, Carlos Herrera, Alsina, etcétera. Me interesa mucho lo que hacen Julia Otero en Onda Cero, Angel Expósito en COPE y  Carles Francino en la SER por las tardes,  o  el 24 horas de Miguel Ángel Domínguez en Radio Nacional y, en el fin de semana, el de  Pepa Fernández, también en RNE y muy especialmente el de Javier del Pino en la SER, aunque sigo añorando el A Vivir que son dos Días de Fernando Delgado. En cuanto a informativos me gustan las 14 horas de José Antonio Marcos y echo mucho de menos los informativos que dirigía y presentaba en el fin de semana Angeles Bazán en RNE.

Con una trayectoria tan rica, ¿de qué etapa te sientes más satisfecho?

No me atrevo a precisar. Satisfecho, satisfecho, de ninguna. Creo sin modestia que todas eran mejorables. En cada momento me apasioné por lo que estaba haciendo pero siempre sentía la sensación de que no estaba a nivel de las exigencias. Actualmente la que más me gusta es escribir, artículos y libros. Siento nostalgia a veces de mis estancias en el extranjero, sobre todo cuando contemplo muchas cosas lamentables que ocurren en España y si realmente tengo que echar la vista atrás, algo que casi diría que detesto, me inclinaría por mi etapa inicial en La Nueva España de Asturias donde se había el periodismo más imaginativo – había que librarse del Gran Hermano que todo lo controlaba desde el Gobierno Civil – y quizás más honrado y honesto que cabe imaginar.

¿Qué te gusta de la Radio de hoy?

Su dinamismo que disimula la escasez de medios con que está haciendo desde que estalló esta maldita crisis que nunca termina.

¿Y qué rechazas?

Pues sobre todo la excesiva identificación de algunas ofertas radiofónicas a determinadas líneas ideológicas y a los partidos políticos que las mantienen. Entiendo que eso se exprese en los programas de opinión, pero en los propios programas informativos, manejando datos y hechos que deben ser respetados sin aditamentos, amenaza la credibilidad. Y eso es malo para todos, para los ciudadanos y para los propios medios que con esta propensión a llevar la información a un terreno que no es la verdad estricta, pierden prestigio.

Diego, ¿la Radio tiene futuro?

Mucho. Nunca me canso de repetirlo. La Radio es el mejor ejemplo de sobrevivencia ante una competencia, la de la televisión, que parecía insalvable. Y lo ha hecho con éxito, adaptándose y superándose a sí misma.  Su futuro está garantizado por la profesionalidad que ha generado, por el interés que despierta las veinticuatro horas y, como creo que ya he dicho antes, por ser el único medio que ofrece de todo cuando puede gustar o interesar mientras se pueden hacer otras muchas cosas, empezando por conducir y acabando por cocinar que tan de moda se ha puesto.

¿Por qué dispositivos prefieres escucharla?

Por antena. Por internet sólo en los viajes. Y poco porque cuando llego a algún lugar, sobre todo si es extranjero, enseguida me tienta hacer un recorrido por el dial en busca de algo nuevo. Incluso a veces escucho durante algunos minutos programas en idiomas de los que no entiendo ni una palabra.

¿Qué último mensaje te gustaría dejarnos?

Trabajé en todos los medios, prensa local y nacional, prensa diaria y semanal, televisión, documental, libro periodístico… en fin: la radio fue mi última experiencia y lo hice empezando por arriba, como director de Radio Nacional. Eran unos momentos difíciles, si es que algunos fueron fáciles, y los recuerdo con enorme satisfacción. Conocer la radio por dentro, a pesar de que yo personalmente no participaba en los contenidos, fue para mi una gran sorpresa y una excelente experiencia. En mis clases en el Universidad siempre animo a los alumnos a profundizar en la radio y me alegra comprobar que a las futuras generaciones de periodistas es el medio que más les atrae.

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