Africa 3.0

Lo realmente africano

hand holding hand together, vector

Podría entenderse la autenticidad como la fidelidad a uno mismo, pero cuando esta noción trasciende lo individual para referirse a la representación social o a la categorización del arte, ¿qué es lo realmente auténtico? Como bien advierte el profesor de Análisis cultural y Medios Michael Pickering, se trata de un concepto relativo que generalmente se utiliza en términos absolutos.

Actualmente, cuando alguien habla de la cultura occidental, asociamos ciertos valores a esta idea, una identidad común que tiende a transformarse cuando nos referimos a la creación artística. La autenticidad aquí la condiciona el estilo individual del artista y su influencia sociocultural queda relegada a un segundo plano, porque aceptamos que la experiencia propia que compone la identidad de una persona prima más en su obra que el territorio en el que nació. Se puede escuchar: “Me interesa la literatura española del Siglo de Oro”, aludiendo a obras de otro tiempo agrupadas en un género territorial con un fin más bien académico, pero en lo que respecta a la producción actual a nadie se le ocurriría meter en la misma etiqueta literaria a Elvira Lindo y a Lucía Etxebarría, por nombrar dos escritoras españolas. Mucho menos si trasladamos esta idea al ámbito continental, incluso si alguien se refiriese a la literatura, pongamos el caso, europea, lo haría para agrupar al conjunto de obras cuyos autores son europeos, pero sería una clasificación en la que no cabría ninguna idea generalizadora asociada a sus libros por el hecho de que todos procedan del mismo continente.

bolsas-ConvertImage

¿Por qué no ocurre lo mismo con la literatura africana? La también escritora Chimamanda Ngozie Adichie alude al término nkali para explicarlo, una palabra igbo que se traduce como “ser más grande que el otro”. En su discurso ‘El peligro de una sola historia’, presentado en la organización TED, Adichie afirma que “al igual que nuestros mundos económicos y políticos, las historias también se definen por el principio de nkali. Cómo se cuentan, quién las cuenta, cuándo se cuentan, cuántas historias son contadas realmente depende del poder”. África está cada vez más presente en el imaginario colectivo global, donde el cómo y el quién tiene como protagonistas a los propios africanos de una manera creciente y diversa a través de Internet. La clave, entonces, está en el cuánto: siglos de prejuicios difundidos desde una visión exterior aún no pueden competir con las emergentes voces africanas que hablan de sus realidades.

Taiye Selasi fotografiada por Nancy Crampton.

Taiye Selasi fotografiada por Nancy Crampton.

Una de estas voces es la de Taiye Selasi. La autora de ‘Lejos de Ghana’ (Salamandra, 2014) se dio a conocer en el año 2005 con la publicación de su relato ‘Bye-Bye Barbar or What is an Afropolitan?’ en la revista THE LIP, donde saca a la luz el afropolitanismo. Una representación de la identidad africana que define como “la generación más nueva de emigrantes africanos” a los que se puede reconocer, indica Selasi, por su “divertida mezcla de moda londinense, jerga de Nueva York, ética africana y éxitos académicos. Algunos de nosotros somos mezclas étnicas, por ejemplo, ghaneses y canadienses, nigerianos y suizos” aunque, tal y como añade, “hay por lo menos un lugar en el continente africano al cual atamos nuestro sentido del uno mismo: sea un estado-nación (Etiopía), una ciudad (Ibadan), o una cocina de la tía”.

 

DIÁSPORA. Del griego διασπορ diasporá ‘dispersión’

Si bien desde el siglo XV se institucionaliza el éxodo forzado de personas desde África hacia América para repoblar el entonces llamado Nuevo Mundo con mano de obra esclava, lo cierto es que el tránsito hacia otros lugares siempre ha estado presente en el continente, tanto de manera interna como externa. En lo que se refiere al exterior, la diáspora africana se dirigió en un principio hacia Oriente Próximo y Europa antes de hacerlo fundamentalmente hacia tierras americanas; y ya en tiempos modernos no ha cesado de producirse bajo el término migración, una dispersión provocada por la búsqueda de mejores condiciones de vida.

Es el caso de la familia Selasi. El padre nació en Costa del Oro, desde 1957 denominada Ghana: la madre, nigeriana, se crió entre Londres y Lagos; y fue en Zambia donde se conocieron cuando estudiaban Medicina. Taiye Selasi y su hermana melliza nacieron en la capital británica en 1979, pero pronto el hogar se trasladó a Brooklin. Ambas crecieron en Estados Unidos, desplazándose cada año a su casa de Accra para visitar al resto de la familia. Ahora la escritora vive en Roma, tras especializarse en Oxford y vivir luego en Nueva York.

“Nunca soy lo suficientemente británica, lo suficientemente afroamericana o lo suficientemente africana para satisfacer a quienes encuentran diversión en el tema de la identidad. Así que, en el año 2005, escribí un ensayo proponiendo una alternativa”, explica Selasi a la periodista Ángeles Jurado en un artículo publicado en El País.

Libros-T.Selasi-ConvertImage

Su novela cuenta la historia de una familia marcada por el destierro omnipresente que acompaña a menudo a aquellos que han echado raíces en una tierra que no es la propia y a los que acompaña, irremediablemente, el deseo de pertenencia. ‘Ghana must go’, el título original de la obra de Selasi, es también el nombre por el que se refieren en África Occidental a esas bolsas enormes con estampados a cuadros. Su nombre se popularizó en esta región cuando en el año 1983 el gobierno nigeriano obligó a miles de ghaneses a abandonar el país.

Hoy, está presente en las estaciones de medio mundo de la mano de los migrantes. Y como si de un portador de estas bolsas se tratara, el libro se ha tenido que adaptar a los países a los que ha llegado. Así, en Alemania se ha dado a conocer como ‘Diese Dinge geschehen nicht einfach so’ que significa ‘Estas cosas no pasan así como así’; en Italia se ha titulado ‘La bellezza delle cose fragili’; mientras que en España se ha llamado ‘Lejos de Ghana’.

 

COSMOPOLITA. Del griego κοσμοπολτης kosmopolítēs ‘ciudadano del mundo’.

“Preguntándole de dónde era respondió: Ciudadano del mundo”, así recoge Diógenes Laercio en Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres. Libro VI, la afirmación de Diógenes de Sínope (s. IV a.C.), quien utilizó la palabra cosmopolita para definirse ante la pregunta de cuál era su lugar de origen.

Nada hay de nuevo en esta identidad híbrida con la que define su propia experiencia Taiye Selasi y con la que, a su vez, identifica a muchos otros afrodescendientes. Para ella, los afropolitanos son “africanos del mundo”. Entre los rostros que podrían verse reflejados en este término están el de Teju Cole o el de Minna Salami y, más allá del mundo de las letras, el de la cantante Fatima, el artista Yinka Shonibare o la modelo Mame Adjei. Claro que también está quien no está de acuerdo. De hecho, no son pocos los críticos que despierta el concepto de afropolitanismo

PANAFRICANISMO. Pan- del griego παν ‘todo’.

En una entrevista realizada para Wiriko por Sebastián Ruíz, la cantante Laura Kabasomi Kakoma, más conocida como Somi, responde a la pregunta de quién es con la siguiente respuesta: “Nací en Ilinois, crecí en Zambia, volví a Ilinois para continuar el colegio, después estudié en Kenia, Tanzania para volver nuevamente a Nueva York…”. Pese a este bagaje itinerante, ella se define panafricana.

Más allá de la concepción política de esta ideología, que surge a mediados del siglo XX para reclamar la liberación del continente africano en manos de las potencias colonizadoras y la unión entre los Estados que fueron surgiendo a medida que se produjo dicha emancipación, el panafricanismo supuso el inicio de una mirada hacia África con ecos de dignificación y solidaridad.

Bajo la premisa de una construcción africana desde lo africano, el panafricanismo abarca también la cuestión de la identidad. “Soy panafricano, no afropolitano”, defendía el escritor Binyavanga Wainaina en una conferencia celebrada en 2012 en la Asociación de Estudios Africanos de Reino Unido (ASAUK, por sus siglas en inglés). Para Wainaina, esta identidad cosmopolita de los afrodescendientes vacía la cultura africana para mercantilizarla, convirtiéndola en un producto que sigue la tendencia actual de la moda por lo exótico.

También la afrodescendiente irlandesa Emma Dabiri escribe en el portal Africa is a country las razones por las que ella no es afropolita. “Parece que el progreso de África se mide más por el grado en que se puede reproducir un estilo de vida occidental”, argumenta.

GLOBALIZACIÓN. Del latín globus, ‘balón’, ‘masa compacta’. Sufijo latino -al, indica relación o pertenencia. Sufijo latino -ción, indica acción y efecto

Aunque el desarrollo de la globalización ha supuesto un intercambio y acceso a la información sin precedentes que permite, entre otras cosas, acercar realidades geográficamente lejanas; también ha traído consigo una occidentalización de la sociedad fruto de este acceso global al modelo de vida propio de la cultura de los llamados países desarrollados.

Esto supone dar continuidad al término nkali al que se refería Chimamanda Ngozie Adichie en El peligro de una sola historia. A ella se han referido también muchas de las críticas al afropolitanismo encabezadas por Brian Bwesigye u Okwunodu Ogbechi, que advierten que se trata de una nueva versión simplificada de lo africano y denuncian al ser la experiencia de los afrodescendientes aquella que más se difunde, se continúa ignorando la visión de aquellos artistas que sí viven en los países africanos.

Sin embargo, en su reflexión Adichie manifiesta: “Me dí cuenta que personas como yo, niñas con piel color chocolate, cuyo cabello rizado no se podía atar en colas de caballo, también podían existir en la literatura. Comencé a escribir sobre cosas que reconocía”. Y es curioso que se aluda tanto al temor a la historia única para rechazar la idea de la identidad afropolita que defiende Taiye Selasi en sus obras porque, lo cierto, es que ella también escribe desde donde se reconoce.

Click para comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

 

Si crees en la libertad, en Canarias3puntocero podrás encontrarla. La independencia no se regala, hay que conquistarla a diario. Y no es fácil. Lo sabes, o lo imaginas. Si en algún momento dejaste de creer en el buen periodismo, esperamos que en Canarias3puntocero puedas reconciliarte con él. El precio de la libertad, la independencia y el buen periodismo no es alto. Ayúdanos. Hazte socio de Canarias3puntocero. Gracias de antemano.

Cajasiete Hospiten Binter La Caixa Endesa ANÚNCIESE AQUÍ
BinterNT Cmagazine TenerifeExpress 2Informática

Copyright © 2015 - Canarias3puntocero.

subir