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Marrakech

09-Marrakech

Marrakech, la antigua ciudad Imperial, que tan solo con evocar su nombre nos traslada a un imaginario mundo de aventuras y fantasía, donde ostentosos palacios y jardines, sobreviven entre los abigarrados mercados, zocos y palmerales. Siempre custodiados por los vigilantes minaretes de las mezquitas, desde donde la suave brisa del atardecer, nos susurra al oído legendarias historias de otros tiempos. Historias que narran proezas traidas por las grandes caravanas, que antes y despues de emprender la dura travesía del desierto, se congregaban en las plazas y mercados de esta ciudad.

Plaza Jemaa El Fna

Abigarrado ambiente diario en la plaza de  Jemaa El Fna

Este histórico enclave del sur de Marruecos, conocida también con el sobrenombre de La Ciudad Roja, por el color ocre de la tierra usado para la construcción de las viviendas, adquirió su fama internacional a partir de que algunos millonarios, intelectuales y artistas venidos de todas partes del mundo, entre las décadas de 1920 y 1930, eligiesen este lugar como centro para sus extravagantes celebraciones ó fiestas y que en algunos casos llegaron a fijar allí su residencia, fenómeno este que contribuyó a que naciera el mito del Marrakech exótico y bohemio, que siguió atrayendo a sucesivas generaciones de extranjeros, hasta la década de los 80.

Jardines Majorelle

Jardines de Majorelle, en otro tiempo propiedad de Yves Saint-Laurent

En estos años, en los que Marrakech se fue convirtiendo en la protagonista principal de películas, canciones, novelas ó pinturas de reconocimiento internacional, fueron muchos los personajes famosos que la visitaron y algunos de ellos acabaron siendo visitantes asiduos, tales como Winston Churchill, George Orwell, Rolling Stones, Robert Plant y Jimmy Page, componentes de Led Zeppelín, Yves Saint-Laurent, General de Gaulle, John Paul Getty Jr., Colin Farrell, Paul Bowies y una larga lista más.

Puerta de entrada al Hotel Albatros

Puerta de entrada al Hotel Albatros

A mi llegada a la ciudad, como ya tenía un listado con las cosas más importantes que quería ver y experimentar durante los días que permanecería en la ciudad. Me propuse no perder ni un solo minuto, para comenzar con mis recorridos fotográficos. En las proximidades de la puerta principal del Hotel, donde me alojaba, estaban estacionados algunos taxis a la espera de turistas, me dirijo hasta ellos y les pregunto por el precio del traslado. Con las respuestas obtenidas, ya obtuve el primer material para mi libreta de notas, sobre informaciones y experiencias del viaje… “En Marrakech, nunca te subas a un taxi, sin negociar primero”. Los precios que me indicaron los taxistas, eran demasiado altos y de inmediato, llegué a la conclusión de que esta era la razón, por la que permanecían tanto tiempo ociosos frente al hotel. Esperaban conseguir que algún incauto les pagara, trayecto más tiempo de inactividad y espera. Era preferible caminar y alejarse de la zona del hotel, hasta coger uno de los taxis que circulaban por las calles de las inmediaciones. Los vehículos no estaban tan limpios ni mostraban tan buenas condiciones, pero al menos cobraban tarifas más razonables. Aunque en mi caso y en esta ocasión, elegí caminar, que en definitiva, es siempre la mejor manera de conocer una ciudad.

Palacio El Badi

Vista de estanque y jardines del Palacio El Badi

Considerada por muchos viajeros como la ciudad de los sentidos, Marrakech, es un importante enclave de encuentro cultural y turístico, con un notable reconocimiento internacional. Este antiguo centro de abastecimiento comercial para las caravanas que se dirigían desde el África subsahariana hacia el norte del continente, atravesando el Atlas y el desierto, es en la actualidad un punto de atracción para los miles de turistas que se sienten atraídos por el embrujo de las altivas mezquitas que constantemente llaman a la oración, los fabulosos palacios que nos hablan del esplendor de otros tiempos, los bulliciosos mercados y plazas en los que puedes encontrar casi de todo y los sugerentes paseos a la sombra de frondosos palmerales.

Palmerales y mezquita de Koutoubia

Palmerales y mezquita de Koutoubia

En Marrakech, convive la antigua ciudad tradicional, con otra de corte más moderno y actual, conocida como la Ville Novelle, formada por los barrios de Gueliz e Hivernage, creadas a principios del siglo XX, con la llegada de los franceses, en la primera destaca la extraordinaria medina y el antiguo barrio judío de Mellah, donde el visitante podrá deleitarse observando los exquisitos detalles de la arquitectura árabe que se muestra en palacios y residencias, esta histórica zona que ocupa gran parte del corazón de la ciudad, ha sido sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, desde el año 1985 y en la segunda podrá pasear por amplias calles y avenidas flanqueadas por elegantes tiendas de diseño, modernos restaurantes, cafeterías y grandes edificios en los que se mezcla la arquitectura árabe con los contemporáneos estilos europeos, conocido como arquitectura morisca.

Coche de caballos en las avenidas de La Ville Nouvelle

Coche de caballos circulando por las modernas avenidas de La Ville Nouvelle

Marrakech, en árabe Marrkuš ó tamurt n Akkuc (Tierra de Dios) como la llamaron los primeros pobladores bereberes, es una ciudad que despierta los sentidos…a través de sus coloridos mercados y de la luz de sus atardeceres ó con los ritmos y sonidos de la música árabe y el propio clamor de la ciudad, con los exquisitos sabores de su rica gastronomía ó los exóticos aromas de las especias y por último a través del habitual trato hospitalario con que la mayoría de sus habitantes te obsequiaran.

Tienda de especias en el zoco

Tienda de especias en el zoco

Aunque soy consciente de que en Marrakech, como en cualquier otra ciudad ó pueblo del mundo, coexisten tantas ciudades, como interpretaciones quieran darle cada uno de los observadores que la habitan ó visitan.

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