Africa 3.0

District 9

El fin del apartheid vomitó una arcada de historias colectivas y personales en torno a la segregación racial, la cultura de la violencia y la concepción fundamentalista de pueblo elegido que tienen los afrikaners como buenos calvinistas que son. Un torrente de abusos y crueldades que se plasmaron en confesiones públicas donde acusados y víctimas, se dieron un abrazo que, libre de condena, pretendió suturar con el perdón de la generosidad humana las cicatrices del pasado. La llamada TRC o Comisión para la verdad y la reconciliación. Y no funcionó más allá de evitar la guerra civil que el extremismo white anunciaba el día después que un blanco saliera del Union Building de Pretoria y entrara un negro excarcelado llamado Mandela, que había pasado un tercio de su vida entre rejas. Y así llegó el primer presidente no blanco de Africa del sur. Casi tres décadas después del colapso del apartheid y con una generación [ya] nacida en la democracia y la tan cacareada y a la vez artificial multiculturalidad sudafricana en la calle, el sistema es agua y aceite. Los matrimonios mixtos son una rareza señalada con  la caustica bufa sudafricana…white chocolate.

El Distrito 6 de Ciudad del Cabo ejemplarizó el modelo de ingeniería racial y desarrollo por separado en el que se sustentaba el apartheid. Un barrio que data de 1867 cuando los hijos de la grandísima…de los británicos, que [ya] se adelantaron a los boers a la hora de fastidiar la vida a los negros, cosa que suelen ocultar, en el que convivían esclavos, malayos libres y una amalgama de inmigrantes del más diverso origen. Una especie de Sohodonde artesanos, artistas y gente rara, vivían bajo las faldas del Table mountain. En la segunda mitad del siglo pasado, la multiculturalidad del asentamiento se dio de bruces con las políticas de segregación racial del apartheid y su idea de desarrollo social en paralelo. El distrito se señaló cual foco de inmoralidad y su población, en su mayoría coloured o mestiza, fue reubicada en distintas zonas. Los bulldozers arrasaron buena parte del asentamiento.

 District 9 está en Johannesburg, pero más allá del cine, aún no existe. Allí llegó una gigantesca nave espacial repleta de alienígenas desnutridos. Un arca de Noé atestada de refugiados con forma de mantis religiosa. Sí; no deja de tener cierto karma que sea precisamente en Sudáfrica donde se lleve a cabo el contacto. Las autoridades encerraron a casi el millón de extraterrestres en un nuevo SOWETO o la reedición del famoso District 6. Una solución muy southafrican: alambradas y mano dura. Una vuelta al apartheid donde precisamente [ahora] los negros claman contra los nuevos visitantes a los que quieren recluidos en un ghetto o mejor aún, que dejen ya no Sudáfrica, si no el planeta. El film aúna los mil azotes sociales que sufren los extrarradios de Jo´burg en forma de delincuencia, drogadicción y prostitución; con el bestiario urbano made in southafrica donde la cultura paramilitar, la más grotesca supervivencia urbana, el tradicionalmente poderoso sector armamentístico local, la robótica, el binomio insalubridad – cuarentena, la sobrepoblación llegada del resto del Africa subsahariana y el mestizaje más caricaturesco, se solapan ahora con la ciencia ficción creando un escenario digno de El Jardín de las delicias. Tratado de zoología urbanita donde no faltan los capos de la mafia nigeriana. Señores de la guerra, el narcotráfico y también de la comida…para gatos, que precisamente trafican con el manjar que enloquece a los marcianos que se aglomeran en un descampado erigido entre chabolas y montañas de basura electrónica donde sólo entra el ejército. Una zona cero apocalíptica de la que no pueden salir y que el gobierno quiere derruir y reubicarlos [a los alienígenas] por ahí…un deja vu del viejo apartheid; de aquel desalojo del Distrito 6 y de la vuelta a la política de pases que no permitía a los considerados no blancos deambular libremente en las zonas reservadas. Tremendo, de locos.

Todo forma parte de una inquietante corriente de películas de marcado cariz apocalíptico hechas en Africa del sur donde los factores comunes son la cultura de las armas, ya de por si popular en la vieja Sudáfrica, la delincuencia organizada y el ambiente urbano más escabroso que se da cita en los alrededores de Ponte city: un rascacielos de apartamentos hueco por dentro en forma de tubo que es digno de la mejor apertura nocturna deBlade runnerDistrito 9 o Chappie, dan pinceladas de la jungla de asfalto y hormigón que son los ambientes más oscuros de Johannesburgo y ahora llegaron los marcianos…Todo muy de un video clip de Die Antwoord.

cuadernosdeafrica@gmail.com

@Springbok1973

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