Africa 3.0

Tunez, primavera entre nubes y claros

La transición de una dictadura  a una democracia nunca ha sido fácil y Túnez no es una excepción. Es el primer país donde hace siete años  estallaron las llamadas primaveras árabes, que tanta expectación despertaron, y el único  que ha conseguido consolidarla.  Hoy es un país regido por una Constitución que garantiza libertades políticas e individuales. Pero conseguirlo ni ha sido fácil ni lo está siendo mantener la estabilidad necesaria para que la economía se recupere.

Su primavera ofrece claros y nubes. Los problemas con se enfrenta el Gobierno que preside  Beji Caid Essebsi son complicados. Para empezar, la amenaza terrorista que ya ha ejecutado varios atentados, está latente. Hay células yihadistas, del Daesh y Al Qaeda, que no aceptan un régimen que no siga a rajatabla sus postulados fundamentalistas. El tunecino es un sistema  semipresidencial de corte occidental cuyas reformas han empezado por reconocer la igualdad de sexos. En ningún otro país árabe se ha conseguido un avance social de esta naturaleza.

La amenaza del islamismo radical y violento encuentra un buen caldo de cultivo en el desencanto que la democracia está causando a quienes soñaban que su implantación supondría una mejora a corto plazo de sus condiciones de vida. Y esto no ha ocurrido. Pera empezar, la primavera tunecina coincidió con la crisis mundial  que tan lentamente se está superando. La economía tunecina tiene una fuerte dependencia de la europea y de manera especial de la francesa.

Una parte del territorio es desierto y las comarcas feraces apenas producen lo suficiente para el consumo nacional. Con el petróleo ocurre lo mismo. Le queda el turismo, la fuente principal de riqueza con que cuenta. Túnez es un país privilegiado por clima, situación mediterránea a lo cual añade ofrecer precios competitivos. La inversión extranjera, francesa y española, supuso un desarrollo importante de las infraestructuras hoteleras que lo convirtió en un destino privilegiado hasta que el terrorismo se encargó de entorpecerlo.

Han sido unos años muy duros en que el Gobierno democrático tuvo que hacer frente al descontento que crean la falta de trabajo y la pobreza que continúa siendo grave entre amplios sectores de la población. El aliento exterior a las reformas ha sido constante y estimulante pero no tuvo su correspondencia en contribuciones y ayudas para la superación de tantos problemas como se fueron acumulando. Los problemas del vecino  caos libio, tampoco ayudaron.

La llegada de refugiados libios, los movimientos yihadistas que se multiplicaron en el Sahel tras la caída de Gadafi,  y, lo que fue peor, la entrada  de armas de sus arsenales, también incrementaron la amenaza violenta y la delincuencia común en Túnez. En esta complicada situación, la capacidad que demostró el Gobierno para mantener el control y la aceptación por parte de la sociedad del sacrificio que la implantación de la democracia suele exigir, fueron admirables.

Túnez_20180409175300479

Ahora las esperanzas están puestas en la recuperación del turismo que poco a poco se está haciendo notar. Las pre reservas para el verano están aumentando aunque los recelos que causaron los atentados, aún recientes en la memoria de todos,  todavía no se han disipado.  La red hostelera ofrece precios muy competitivos en función de los bajos salarios lo cual facilita la recuperación pero no mejora el nivel de centenares de miles de familias que subsisten en la miseria.

Aunque Túnez es un país con fuerte vinculación a Europa – goza del reconocimiento de relaciones especiales con la OTAN y la UE –,  su situación geográfica y cultural no puede desligarse tanto del presente como del futuro de sus vecinos y, como es lógico, de los dos con los que comparte extensas e incontrolables fronteras comunes: Argelia y Libia. Y ambos países hermanos atraviesan también dificultades aunque de distinta naturaleza. La más grave es la herencia de Gadafi en Libia, un caos que ha dejado a tan  extenso territorio sin un Estado.

Argelia no ha llegado a esa situación pero afronta una depresión económica muy grave como consecuencia de la caída del precio del petróleo y el gas. Disposiciones recientes han prohibido la importación de cerca de un millar de productos lo cual afecta en parte a las exportaciones tunecinas. Y sobre todo, en la estabilidad argelina, fundamental para Túnez, pesa la incertidumbre en torno a las elecciones dentro de un año, con la duda desestabilizante de si el presidente Bouteflika, enfermo e incapacitado desde hace tiempo, va a aspirar a un quinto mandato.

Click para comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Si crees en la libertad, en Canarias3puntocero podrás encontrarla. La independencia no se regala, hay que conquistarla a diario. Y no es fácil. Lo sabes, o lo imaginas. Si en algún momento dejaste de creer en el buen periodismo, esperamos que en Canarias3puntocero puedas reconciliarte con él. El precio de la libertad, la independencia y el buen periodismo no es alto. Ayúdanos. Hazte socio de Canarias3puntocero. Gracias de antemano.

Cajasiete Hospiten Binter La Caixa ANÚNCIESE AQUÍ
BinterNT TenerifeToday 2Informática

Copyright © 2015 - Canarias3puntocero.

subir