Africa 3.0

¿Qué intereses impiden que Boko Haram desaparezca?

Los ciudadanos cameruneses de las poblaciones fronterizas con Nigeria, en la región del Extremo Norte, se sienten indefensos y abandonados por parte de las administraciones públicas ante la amenaza de Boko Haram. Desde 2014, son frecuentes las incursiones de este grupo en la zona. Arrasa aldeas, las saquea, mata y secuestra personas.

En este territorio están desplegadas unidades de las Brigadas de Intervención Rápida (BIR), cuerpo militar de élite, que, en teoría cuentan con el asesoramiento de Francia y los Estados Unidos en la lucha los yihadistas, pero sobre el terreno esta asistencia parece inexistente. Igualmente, existen bases del ejército regular (con soldados muy jóvenes) apostadas en lo alto de las colinas que miran sobre los valles que por capricho colonial dividen a personas de la misma etnia entre países distintos.

Es posible que esta presencia armada impida acciones mayores de los terroristas, pero no frena el goteo de ataques que se producen continuamente en la zona. Los aldeanos, y los militares, pueden ver desde sus casas, las colinas donde se asientan los miembros de Boko Haram. Lucen cultivadas, sembradas de mijo y maíz, igual que en el lado camerunés. Los sembrados llegan hasta el fondo del valle, hasta la línea o el riachuelo que divide los dos países, donde se encuentran las mejores tierras de cultivo. No es lo mismo en el otro lado de la frontera, donde los cameruneses no pueden acercarse a esa frontera, donde han dejado de cultivar las tierras más fértiles por prohibición expresa del ejército y por miedo a encontrarse cara a cara con los terroristas. Así, se han visto obligados a concentrar sus labores en las tierras más altas, lo que ha reducido considerablemente la superficie de cultivo, y apunta a un año más de escasez y penurias, para los pocos habitantes que aún resisten en sus pueblos y no han buscado refugio en casas de familiares y amigos en poblaciones más seguras.

Posiblemente, los yihadistas que quedan en esta zona eran seguidores de Abu Bakr Shekau y han quedado reducidos a pequeños grupos aislados tras las últimas ofensivas del ejército nigeriano contra esta fracción. En 2016, el liderazgo del Estado Islámico (EI) tomó la decisión de reemplazar al líder histórico de Boko Haram, Shekau, con el joven Abu Mas’ab al-Barnawi. Los terroristas habían jurado lealtad al EI en abril de 2015. Shekau ignoró la orden de dimitir lo que originó la escisión del grupo en dos ramas: una comandada por Shekau, asentado en el bosque de Sambisa, y otra bajo el control de al-Barnawi y su lugarteniente Mamman Nur, en el área del lago Chad.

Los rumores apuntan a la muerte de Shekau; sin embargo, en Camerún no están muy convencidos de que esto sea verdad. Lo que es cierto, es que los grupos armados han visto en el pillaje una forma de subsistencia. El pasado 10 de julio, la aldea de Gossi, vi bajar de la montaña de enfrente a hombres, mujeres y niños, que se llevaron seis vacas y algunas ovejas. Lejos queda cuando en 2016 entraron en el pueblo el día que se celebraba la fiesta fin de curso y quemaron la escuela y algunas casas.

En Gossi hay un destacamento de las BIR, pero cuando reaccionaron, los terroristas ya habían huido con su botín. Ante la indefensión en la que se encuentran, las aldeas han organizado sus propios comités de vigilancia compuesto por hombres que patrullan las montañas y los valles armados con machetes y flechas. Cuando descubren algún movimiento sospechoso o interceptan a algún extranjero, avisan al ejército. Pero se quejan de que los militares no salen de  noche de sus bases, y que a veces, cuando les avisan, no actúan por falta de efectivos dejando vía libre a los terroristas. De ahí que algunos piensen que los militares están compinchados con los terroristas y reciben dinero de ellos.

“Sería tan fácil eliminarlos”, comenta Moise. “Están ahí, los estamos viendo, bastaría con que el ejército camerunés o el nigeriano enviase un par de helicópteros y los bombardeara. Sería el fin de todo”. Son muchos los que repiten la misma idea y concluyen que hay demasiadas personas haciendo negocios con esta guerra para terminar con ella: “El ejército el primero, los políticos y tantos otros que no quieren que esto termine porque están haciendo mucho dinero con el conflicto de Boko Haram”.

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