Africa 3.0

¿Qué pasa en Africa?

La concepción que tenemos sobre Africa en occidente es tan infantil como peyorativa. Africa no es un conglomerado de cincuenta y cuatro estados más dos sin reconocer cuyas fronteras a menudo se han trazado bajo la avaricia de la escuadra y el cartabón colonial. De manera análoga, tampoco se reduce a un sumatorio de corrupción, desastres humanitarios e historias tristes. Hay más, y para eso hay que pisarla. Un magrebí no es africano, de la misma manera que un etíope se considera descendiente directo de Moisés o un rubio de Jo´burg se ofenderá con facilidad si se le tacha de europeo. Leer ayuda cuando no se puede viajar; de alguna manera es el viaje constante.

Los problemas del continente, que Europa bien se los merece pues como ex metrópoli saqueó y saquea sin miramiento alguno, no se resuelven con una visita diplomática para sobornar dirigentes. Los belgas son los responsables primarios de la matanza de Ruanda y del genocidio del Congo, Francia del expolio de uranio que sufre Níger y que las mujeres den a luz niños con dos cabezas, Alemania llevó al borde del exterminio al pueblo Herero-Nama en Namibia, los británicos, con cara de yo no fui, fueron los padres del apartheid que los afrikaners terminarían de perfeccionar y un sinfín de atrocidades por contar. Africa improvisa pues por encima de sus mil problemas avanza y genera sus propias soluciones. Por ejemplo, en Somalia, estado fallido donde la inseguridad es enorme, la banca es una nube y las transacciones se hacen con móvil. Cosido en el dolor y las hambrunas, Etiopia obtiene ingresos gracias a convertir Addis Ababa en un hub de vuelos a medio mundo con una flota en constante crecimiento. Si lo tiene, mire su Mercedes Benz, es muy posible se haya ensamblado en Sudafrica y el mismo país tiene sus universidades en el ranking de Shanghái donde La Universidad de La Laguna ni aparece.

Africa sabe que la solución a sus problemas pasan por invertir en educación y formación pero Europa se empeña en la solución del maletín: enviar al hombre de corbata para untar a los dirigentes y bien lograr contratos de explotación o evitar que los negros sigan llegando a las barcas y cayucos de la esperanza.

La descolonización del continente fue una farsa en la que a cambio de un sillón en la ONU, una bandera y una libertad con correa, París y Londres – en su mayoría – dieron la libertad a sus colonias pero mantuvieron un control sobre sus economías; se llama neocolonialismo y se fraguo con líderes o títeres políticos autoproclamados padres de la nación que en nombre de la libertad volvieron a saquear. Mobutus, Mugabes, Obiangs y una larga lista de carniceros. Africa se vertebra entorno a cuatro grandes focos emocionales o históricos. El Magreb, tradicionalmente francófono, no es Africa en si pues tiene una relación íntima con el resto del universo árabe y la franja del Sahel. Aquí, el negro es ganado. Una verdad muy incómoda que pocos se atreven a afirmar. Nigeria aglutina el Africa negra anglófona; lo hace por su alta demografía y su poder como petro-estado; un gigante con pies de barro repleto de problemas. Para mí es el planeta Nigeria y dentro de ella está el planeta Lagos por la fuerza social de este país grande y complejo. Al este está Etiopia; única nación que nunca fue colonizada, cuna del cristianismo y país milenario que casi se pierde en el Arca de la alianza. Y al sur, la cosmopolita, complicada y moderna Sudáfrica. Tierra de contrastes salvajes donde la tecnología y la miseria se solapan y, quizás la única economía diversificada y globalizada del continente. Sé que me dejo detalles como la lusofonía africana o el gigante congoleño; incluso la influyente Françafique: pensamiento poscolonial en el que Francia se consolida como padre moral y guía económico de buena parte del continente. Sí, Francia ha hecho mucho por sus hijastros negros pero también es responsable de muchos de los males que aún perviven.

Los invitados de última hora son los chinos. Beijing busca materias primas a cambio de obra pública buena, bonita y barata en forma de carreteras o presas; las consideraciones medioambientales quedan en un segundo plano. China ha destruido la selva de Gabón y Zambia para extraer petróleo y cobre respectivamente. Es la vuelta de los faraones: los chinos traen sus capataces y hormigoneras, la sangre la ponen los negros. Hace algún tiempo iba por institutos enseñando a jóvenes de Wikipedia las imágenes más positivas del continente y, mi predilecta es la historia de éxito de Isla Mauricio. Un estado insular del océano índico que aglutina un caleidoscopio de religiones y grupos humanos que conviven sin problema alguno; una economía turística fuerte que ahora es potencia textil. Sin clase media, no hay éxito social.

No está claro el futuro del continente pues lo componen medio centenar de historias, problemas y expectativas, lo que sí es meridiano es que las soluciones europeas son la peor que pueden tener los africanos. Africa busca su camino sin resolver sus problemas y quizás esa es la idiosincrasia del continente: una fuerza vital y ganas que la vieja y moralmente podrida Europa ya no tiene… ¿Hay leones sueltos en Johannesburgo?, me preguntaron una vez por aquí; insisto, infantil y peyorativa.

CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA

cuadernosdeafrica@gmail.com

Click para comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Si crees en la libertad, en Canarias3puntocero podrás encontrarla. La independencia no se regala, hay que conquistarla a diario. Y no es fácil. Lo sabes, o lo imaginas. Si en algún momento dejaste de creer en el buen periodismo, esperamos que en Canarias3puntocero puedas reconciliarte con él. El precio de la libertad, la independencia y el buen periodismo no es alto. Ayúdanos. Hazte socio de Canarias3puntocero. Gracias de antemano.

Cajasiete Hospiten Binter La Caixa ANÚNCIESE AQUÍ
BinterNT TenerifeToday 2Informática

Copyright © 2015 - Canarias3puntocero.

subir