América

Cuba: 28 de Octubre. Desaparece Camilo Cienfuegos

Octubre de 1959, solamente transcurridos nueve meses del triunfo de la revolución.

Ya detenido el Comandante Huber Matos, por pedir volver a su vida civil y expresando su desacuerdo con el giro que estaba dando Fidel Castro hacia el comunismo.

Ya detenido y condenado Pedro Luis Boitiel y muchos otros. Pero mí pueblo inmerso en el entusiasmo del cambio, esperanzado en una democracia sin precedentes. Los medios de comunicación (aún no nacionalizados) en su mayoría también eran eco de esas esperanzas, aunque algunos acostumbrados a la prensa libre, hacían criticas.

El 29 de octubre, el país despierta con la conmovedora y terrible noticia de la desaparición del Comandante Camilo Cienfuegos.

Camilo era el Comandante del Pueblo. El muchacho de familia humilde, del barrio obrero de Lawton, La Habana. Por sus hazañas en combate, llegó a Comandante y Jefe del Estado Mayor. Siempre sonriente, de trato afable, cariñoso, respetuoso y muy valiente. Todos sus compañeros tienen para él las mejores palabras, elogios, respeto. Puedo asegurar que era el Comandante más querido, más popular. También tenía fama de mujeriego y fiestero, era francamente muy atractivo y unido a eso, su encantadora personalidad. Supongo que tendría mucho éxito entre las mujeres.

Huber Matos asegura que Fidel sentía celos de lo que despertaba Camilo en el pueblo. Era verdadera pasión y a la vez está convencido que lo mataron. También cuenta que ya estando preso en La Cabaña, le llega una nota de Camilo en la que le dice que se fugue, que le facilitará un transporte y que se irán los dos. Supongo que Huber Matos conocía muy bien la letra de Camilo, pero a mí me asalta unas dudas, ¿no conocieron los Castro la existencia de la nota antes que Huber Matos? ¿No la dejarían pasar para aplicarle la Ley de fuga y matarlo? ¿Era realmente de Camilo esa nota? Lo cierto es que Huber Matos responde al guardia que no, que si se hubiera querido fugar, no se habría dejado apresar y se hubiera ido antes.

Huber Matos junto a Fidel Castro

Es Camilo quien detiene a Huber Matos por orden de Fidel Castro, todos aseguran que Camilo no estaba de acuerdo con su detención y garantiza a Huber que todo se aclarará. Sin embargo es Huber Matos quien le advierte a Camilo que lo matarán. «Te han enviado a detenerme a ver si mis hombres te mataban, ¿no te das cuenta? Cuídate, o te matarán».

Lo cierto es que en la desaparición de Camilo hay muchas incógnitas, mucho que aclarar.

El 28 de Octubre 1959, Camilo Cienfuegos despega en una avioneta CESSNA modelo 310 desde el aeropuerto de Camagüey. No se reportaba mal tiempo, es una de las  provincias más anchas de Cuba e iba tripulada por un hombre muy experimentado, no apareció ningún rastro de desastre aéreo, por lo que aseguraron que había caído en el mar. Allí trabajaron los buzos y tampoco encontraron nada.

Los que han investigado mucho en este tema, no se ponen de acuerdo. Muchos defienden la hipótesis del asesinato, afirman que las fuerzas de la Seguridad del Estado, que entonces dirigía Osvaldo Sánchez  (dirigente del Partido Socialista Popular), vigilaban muy ferozmente a Camilo, sabían que estaba en desacuerdo con la detención de Huber Matos.

Huber Matos

Casualmente Osvaldo Sánchez también pereció en un accidente aéreo poco después.

También aseguran que cuatro minutos después de despegar el CESSNA donde viajaba Camilo, despegó un caza británico tipo Sea Fury, lo conducía el piloto personal de Raúl Castro y llevaba el cañón 20 mm. desenfundado.

Las altas esferas no se percatan de la desaparición de Camilo, hasta 24 horas después, algo que llama la atención.

Un periodista de apellido Vázquez, aseguró haber visto un encarnizado combate aéreo en la noche del Miércoles, un pescador hizo declaraciones similares.

Por otra parte se puede leer esto en varias publicaciones:

Juan Orta, un ex secretario de Castro, le manifestó al poeta Iván Portela, cuando ambos estaban exiliados en la embajada de México: «Yo estoy plenamente convencido de que el avión de Camilo fue derribado por órdenes de Fidel Castro». Orta, que estuvo tres años asilado en la embajada de México, continuó diciéndole a Portela: «Yo estaba reunido con Fidel cuando Raúl Castro y Ernesto Guevara le plantearon: ‘Camilo se opone a cambios estructurales en el ejército rebelde’. A lo que Fidel respondió: ‘El plan será llevado a cabo cueste lo que cueste; ni cien Camilos podrán oponérsele’ ».

En las conversaciones que sostuvo con Portela y en artículos que escribió en el exilio, Orta afirmaba que las personas que en alguna medida estuvieron relacionadas con la misteriosa desaparición de Cienfuegos sufrieron una suerte similar.

En síntesis, Orta afirmó que el piloto del Sea Fury que supuestamente despegó poco después que lo hiciera la avioneta de Cienfuegos, desapareció; que el mecánico de aviación que reportó que el caza británico traía una ametralladora completamente descargada murió ese mismo día atropellado por un automóvil; que el pescador que declaró que había visto un avión caza atacando a una avioneta, fue conducido a La Habana para ampliar las investigaciones y no se supo más de él.

Otro hecho relevante asociado a la muerte de Cienfuegos fue la muerte del también comandante Cristino Naranjo, su amigo personal. Naranjo, que había iniciado su propia investigación sobre la muerte de Cienfuegos, fue baleado por el capitán Manuel Beatón a la entrada del Campamento Libertad (antigua Columbia) supuestamente por no haberse identificado.

Varios meses después Beatón se alzó en armas contra el gobierno de Castro, fue capturado y fusilado .

Orta refiere que un miembro del tribunal, el teniente Agustín Onidio Rumbaut, logró entrevistarse con el detenido y que éste le confesó que Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto Guevara, el también comandante Félix Torres y el capitán Jorge Enrique Mendoza, habían sido los responsables de la muerte de Cienfuegos. Agregó Orta que unos días después del proceso y después de haber preparado un informe confidencial, el teniente Agustín Onidio Rumbaut murió en un «accidente de cacería».

Siempre afirmo que Cuba es un país de extraños suicidios, pero después de ver estos datos, también lo es de extrañas desapariciones y accidentes.

No soy capaz de asegurar nada, no viví ese tiempo, pero puedo contar mí experiencia personal, estando en la Facultad tuve la suerte de tener un profesor ya bastante mayor, la persona que más me demostró saber la historia de Cuba, nos sentábamos a charlar durante las horas de receso, eramos varios alumnos y ante la falta de libros, estudiábamos y trabajábamos en equipo. Él no podía ser todo lo claro que hubiera querido, nadie sabe lo que es estudiar y trabajar en dictadura si no lo ha vivido. Esa tarde le pregunté sobre la desaparición de Camilo, me miró fijamente y esbozó una sonrisa que más bien fue una mueca, me respondió: » Vaya el equipo a la biblioteca nacional y pidan los periódicos de aquella época, saquen datos, hagan sus apuntes y cuando los tengan, nos reunimos y hablamos de esto».

Al siguiente Sábado nos fuimos llenos de entusiasmo a la Biblioteca Nacional, allí a la Plaza de la Revolución como la rebautizó Castro, antes era la Plaza Cívica y la construyó Batista. Muchos todavía creen que la hizo Fidel, pero no.

Una vez allí, nos dirigimos a la bibliotecaria y pedimos la prensa del 28 y 29 de Octubre de 1959, en principio la respuesta fue un silencio, ante nuestra insistencia obtuvimos por respuesta: » Necesitan autorización». «¿De quién?» Le preguntamos, de nuevo silencio y con su dedo indice señaló hacia el arriba.

Alguien con 20 años se atreve a mucho. «¿De arriba de dónde?» Preguntó una del grupo y la bibliotecaria insistió: «De arriba». Le pregunté yo: «¿De arriba de la dirección de la biblioteca? ¿El Ministerio de Educación?»

La respuesta fue negar con la cabeza y decir: » Más arriba».

Supimos por qué nuestro profesor nos había dicho que fuéramos a pedir esa prensa, él sabía que no nos la iban a dar nunca y esa era la respuesta a mí pregunta sobre la desaparición de Camilo Cienfuegos ¡Era un secreto!

Así cada año nos llevaban al malecón habanero a echar flores al mar a Camilo, como si hubiera muerto allí, como si todo estuviera sepultado bajo esas aguas contaminadas de La Habana.

Pobre Camilo, Huber, Boitiel y todos los que vinieron después y se convirtieron en victimas. Pobre pueblo de Cuba.

Aquí el testimonio de un excombatiente de lo que piensa de esta desaparición:

 

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