Africa 3.0

Sudán, ¿tercera revolución?

La situación en Sudán sigue despertando preocupación. Las revueltas populares que estallaron hace algo más de un mes en Atbala, ciudad de tradicional implantación del comunismo, han prendido enseguida en la capital, Jartúm, y se han extendido por la prácticas totalidad de las ciudades importantes del país. Hasta ahora los esfuerzos del Gobierno por calmar los ánimos han sido infructuosos. Todos los días se registran manifestaciones entremezcladas con actos de violencia. A pesar del tiempo transcurrido no se vislumbran iniciativas de diálogo.

El desencadenante de los problemas fue la multiplicación por tres del precio del pan como consecuencia de la recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) de suprimir las subvenciones oficiales que lo sostenía artificialmente. El aumento, igualmente desorbitado, del pecio de los combustibles colocó a muchas familias en una situación desesperada. Recomendaciones, o mejor diríamos imposiciones similares, del FMI ya han sido motivo de conflictos en otros países de África.

Los expertos del Fondo son tecnócratas que manejan cifras y cálculos en los que no se incluye la situación en la que se encuentran millones de personas. El pan es un elemento básico en la alimentación de los pueblos y más aún que una necesidad bíblica, un símbolo de una necesidad fundamental de subsistencia. Para muchas sociedades, su precio se convierte en un motivo de preocupación constante y de alarma cuando se intuye una subida. Saben, además que, si sube el pan, detrás vendrán otros aumentos del coste de la vida.

Y quizás esa sea la razón más amplia de la rebelión, que algunos empiezan ya a considerar una verdadera revolución, que se está viviendo en Sudán y cuya final es imprevisible. Las familias de clase media y baja, que son la inmensa mayoría, enfrentan muchas dificultades para sobrevivir. El equilibro entre salarios y precios se ha venido agravando de manera imparable. La férrea dictadura que ejerce Omar Al-Bashir, que fundamenta su poder en la ortodoxia religiosa y la represión, explica que el orden se haya mantenido durante tanto tiempo.

El desempleo es otro de los grandes problemas que enfrenta la economía sudanesa. No hay cifras ni porcentajes fiables, pero nadie duda de que es muy elevado. Tampoco existen planes de desarrollo económico que permitan hacerse ilusiones sobre un mejor futuro inmediato. Al contrario, la política de Bashir, a quien se consideró a veces como un cómplice del terrorismo yihadista, lejos de atraer inversiones extranjeras y de abrirse a nuevos horizontes, continúa enrocada en sí misma.

Para muchos expertos en la Zona Al-Bashir es el problema, no la solución. Llegó al poder en 1989 por medio de un golpe de Estado contra Suwar al-Dahal. Desde entonces, Bashir se aferra al poder como una lapa. Después de treinta años ya poco distinto se puede esperar de su gestión marcada por un desapego creciente. Bien es verdad que estas tres décadas tuvo que enfrentar situaciones muy difíciles, como el conflicto en la región de Darfur o la división del territorio con la independencia del Sur.

Al Bhashir es el tercer presidente que ha tenido Sudán desde su independencia en 1956 y también el tercero que accedió al cargo a través de un golpe de Estado militar. Los principios democráticos y la celebración de elecciones, que en otros países africanos se van imponiendo, no han arraigado en Sudan. El Partido del Congreso Nacional (NCP), el único permitido, no pasa de ser un instrumento particular del presidente para sustentarse en el poder. En Sudán la política de partido único no permite libertades.

Y la represión que lleva pareja olvidarse de esta regla, es dura. Sudán es uno de los países donde el respeto a los derechos humanos deja más que desear. En algún tiempo Al-Bhasir fue considerado como un ídolo, pero esa estimación se ha ido transformando y ahora su nombre, su apego al cargo y su utilización del poder para neutralizar a cualquier critico o discrepante, le han proporcionado la animadversión de la mayor parte de la ciudadanía sin distinción de clases sociales.

Click para comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Si crees en la libertad, en Canarias3puntocero podrás encontrarla. La independencia no se regala, hay que conquistarla a diario. Y no es fácil. Lo sabes, o lo imaginas. Si en algún momento dejaste de creer en el buen periodismo, esperamos que en Canarias3puntocero puedas reconciliarte con él. El precio de la libertad, la independencia y el buen periodismo no es alto. Ayúdanos. Hazte socio de Canarias3puntocero. Gracias de antemano.

Cajasiete Hospiten Binter ANÚNCIESE AQUÍ
BinterNT TenerifeToday 2Informática

Copyright © 2015 - Canarias3puntocero.

subir