Africa 3.0

Libia bajo la prolongada sombra de Gadafi

El derrocamiento de Gadafi (2011), uno de los dictadores más odiosos del siglo pasado y primeros años del actual, fue peor el remedio incluso que la enfermedad, que era grave. Nadie se preocupó antes de planificar el después y el país, que vivía sumido en las veleidades del sátrapa sin margen institucional para una alternativa, quedó sumido en el descontrol; un descontrol marcado por tres elementos discordantes: la riqueza de sus pozos de petróleo, los ingentes arsenales de armas modernas distribuidos por tan extenso territorio y la proliferación de milicias sin control derivadas de  unas fuerzas armadas divididas y enfrentadas.

Pronto Libia entró en el poco deseable grupo de estados fallidos, sometido a un régimen bélico o prebélico permanente y, con el dictador muerto, a las ambiciones de poder desatadas de los que hasta entonces se habían venido plegando sin levantar la voz a sus mercuriales decisiones. La intervención internacional no consiguió encauzar la situación y las elecciones que se improvisaron sin una base democrática sólida permitieron a duras penas la formación de un endeble Gobierno en Trípoli, la capital, que gozó desde el primer momento del reconocimiento de la ONU, pero no consiguió hacerse con el control del país.

El ambicioso mariscal Jalifa Haftar, un veterano general de 75 años  de Gadafi, rechazó el resultado de los comicios y desde el primer momento enfrentó la legitimidad del Gobierno salido de las urnas, que encabeza Fayez Serraj. Secundado por una buena parte del Ejército al que denominó Ejército Nacional Libio (ENL)  y de algunas de las milicias de la región  este,  instaló un Gobierno rebelde en la ciudad de Tobruk desde donde, financiado por los ingresos del crudo, se hizo con la ciudad de Bengasi, la segunda del país, y fue expandiendo su área de influencia por la mayor parte del territorio. Actualmente se calcula que controla más del setenta por ciento mientras el Gobierno legítimo de Trípoli a duras penas venía manteniendo el control del ocho por ciento.

La situación, que se estaba manteniendo así desde hace cinco años, estalló estos días pasados con una nueva ofensiva del ENL contra la capital donde se estaba preparando una conferencia internacional promovida por la ONU para intentar encontrarle una salida al conflicto. El peligro de una guerra en un país de tanta importancia estratégica y económica, además de ser un centro de concentración de la amenaza migratoria subsahariana hacia Europa, estaba siendo considerado como una espada de Damocles. Pero el mariscal Haftar no ha querido ni esperar siquiera a entrar en negociaciones. Sus ambiciones son claras: hacerse con el control de todo el territorio y convertirse en el jefe de un Gobierno autoritario a imagen del de Abdelfatá Sisi en la vecina Egipto.

La ofensiva lanzada tuvo éxito inicial y las tropas, apoyadas por la aviación que bombardeo los aledaños de Trípoli, cercaron los alrededores y penetraron en algunos barrios. Por momentos parecía inevitable que consiguiesen sus objetivos. La sorpresa fue la reacción de las tropas leales al Gobierno legítimo que consiguieron frenar el avance y, al menos de momento, mantener el control de la capital. El primer balance habla de treinta muertos. El Consejo de Seguridad de la ONU celebró una reunión urgente y reclamó una vez más una solución que debería pasar por elecciones pactadas entre las dos partes. Mientras tanto, los Estados Unidos, que venían alegando neutralidad y mantenían contingentes de tropas en el país, han anunciado que las retiraban.

Como suele ocurrir en este tipo de conflictos, ambas partes cuentan con respaldo internacional. El Gobierno, además de las Naciones Unidas, tiene el apoyo de Turquía y Catar, mientras el mariscal Haftar lo recibe de Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Europa apenas se ha pronunciado, pero ante esta situación también aparece dividida: Italia, el país más próximo y con mayores relaciones, está a favor del Gobierno de Serraj, mientras Francia mantiene mayor ambigüedad y veladamente parece inclinada por Haftar. Haftar cuenta en el exterior con el reconocimiento por la contundencia con que viene luchando contra el islamismo.

Click para comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Si crees en la libertad, en Canarias3puntocero podrás encontrarla. La independencia no se regala, hay que conquistarla a diario. Y no es fácil. Lo sabes, o lo imaginas. Si en algún momento dejaste de creer en el buen periodismo, esperamos que en Canarias3puntocero puedas reconciliarte con él. El precio de la libertad, la independencia y el buen periodismo no es alto. Ayúdanos. Hazte socio de Canarias3puntocero. Gracias de antemano.

Cajasiete Hospiten Binter La Caixa ANÚNCIESE AQUÍ
BinterNT TenerifeToday 2Informática

Copyright © 2015 - Canarias3puntocero.

subir