3.0 Opinion

Picazón cognitiva

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Siete y diez de la mañana. Entro en la ducha y, mientras el agua caliente me da cariñosamente los buenos días, empiezo a cantar sin darme cuenta:

“Besos, ternura, qué derroche de amor, cuánta locura.
Que no acabe esta noche, ni esta luna de abril;
para entrar en el cielo, no es preciso morir…”

Sí, yo también pienso qué debo tener en la cabeza para que de repente me venga la canción de Ana Belén a estas horas de la mañana. Continúo mi baño con coreografía incluida, sin poner en riesgo mi vida, claro. Cierro el grifo y, secándome, ya con los pies en la alfombra, la palabra derroche me lleva por otros caminos. No me culpo. Dada la situación por la que estamos pasando es normal recurrir a ellas, y más aún viendo cómo la clase política hace acopio de millones en sacos rotos o en bolsillo ajeno. Sinvergüenzas. Se beben el juicio: dicen una cosa y hacen otra. Incluso nosotros, los que criticamos y despotricamos de sus conductas, malgastamos a diario. Hacemos mal uso del agua y de la luz, tiramos comida en nuestros supermercados, restaurantes y casas, queremos lo último en ropa, por no hablar de las nuevas tecnologías (¿renegar de mi iPhone? ¡Jamás!), compramos cajas de analgésicos que almacenamos hasta que caducan en nuestra despensa, tiramos el tiempo a la basura destinándolo a momentos vagos y sin valor. Bajo el efecto de una publicidad machacona y de una sociedad envolvente, nos dejamos llevar sin reparo.

Continúo con mi rutina diaria. De camino al trabajo, en el coche, la canción vuelve a mi cabeza. Besos y ternura durante toda una noche… ¿Qué bonito, verdad? Ojalá el mayor de nuestro despilfarro fuese amor, caricias, cariño, humanidad, pasión… Nuestros niños lo hacen cada día, van a la escuela derrochando imaginación, creatividad, alegría, talento. Personas que nos encontramos por el camino y nos sonríen intentando transmitir algo de energía. Lo pasamos por alto, no lo aprovechamos. Llego a mi destino. Bajo del coche y sigue en mis pensamientos, ya de manera pegadiza, la melodía de la canción acompañando mis pasos.

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