3.0 Opinion

Surcos

Me sentí entonces como en una urna; en el extremo izquierdo llevaba colgado un “quiero” y por contra, en el opuesto, tenía el “puedo”.

Aquel escenario me volvía más limítrofe: una luz acusadora aclaraba los surcos de mi cuerpo. Redescubrí, entonces, algunos de los huecos huérfanos que creí haber tapado hace tiempo con unos cuantos besos sin salida.

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Me sentí entonces como en una urna; en el extremo izquierdo llevaba colgado un “quiero” y por contra, en el opuesto, tenía el “puedo”. 

Aquel escenario me volvía más limítrofe: una luz acusadora aclaraba los surcos de mi cuerpo. Redescubrí, entonces, algunos de los huecos huérfanos que creí haber tapado hace tiempo con unos cuantos besos sin salida.

Me pasó en aquel momento lo que me suele pasar. Siempre. Me bloquea el miedo del silencio, que no el miedo al silencio. Miedo a la vida que suena. Me entró pánico de saberme estúpida en un lugar al que no pertenecía. Rodeada de gente a quien no conocía y de quien me sentía tan lejana como la primera vez que sus vidas se encontraron con algo parecido a mi vida. Cuando ellos se encontraron con mi suicidio.

Aquello era la rueda de reconocimiento de mi propio fin. Frente a mí, un cristal blindado, y, al otro lado, un montoncito de todas mis muertes. Entre el cristal un micrófono con dos tentáculos y respectivos auriculares de colores.

Levanté el teléfono de mi parte y miré de frente a través de ese final traslúcido; le dije a mi miedo: 

-¿Qué buscas?-

Remendé el vacío y me regué las palmas: lloví esperando una no respuesta. 

Pero del otro lado, la sombra de mi horror descolgó, aguda, agarró el tentáculo levantando el índice y me disparó sádica e implacable:

-¿Qué buscas tú?-

En ese instante callé como una cobarde porque era otra forma de llamar la atención. Callaba para hablarte. Callaba todo el tiempo para decirte lo mucho que me gustaría ser otra, no ser la otra. Callaba cada minuto con la esperanza de que hablaras. Fui cobarde y lo sé. Pero sería erróneo no admitir que tú también lo fuiste. Tan altivo, tan noble, tan reservado, tan siniestro, tan sincero…

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