Africa 3.0

El día que Europa se repartió África

Para entender la realidad social, económica y política de los diferentes países africanos en la actualidad, debemos de echar la mirada atrás.

Los primeros europeos llegaron a África en el siglo XVII para dedicarse a la actividad comercial, y principalmente a la trata de esclavos. Se estima que entre diez y quince millones de africanos fueron sacados a la fuerza durante este periodo para llevarlos al continente americano.

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Para entender la realidad social, económica y política de los diferentes países africanos en la actualidad, debemos de echar la mirada atrás.

Los primeros europeos llegaron a África en el siglo XVII para dedicarse a la actividad comercial, y principalmente a la trata de esclavos. Se estima que entre diez y quince millones de africanos fueron sacados a la fuerza durante este periodo para llevarlos al continente americano.

En el siglo XIX, las potencias europeas lograron penetrar en el corazón del continente africano, con exploraciones que pretendían ocupar vastas áreas de África.

Colonización y reparto de África

Con la Revolución Industrial en Europa, era necesario conquistar nuevos mercados donde colocar el excedente de producción y sobre todo, adquirir nuevas materias primas, así como una abundante mano de obra esclava.

Esto, sumado a las causas políticas, como la recuperación del prestigio perdido por parte de ciertos países como Francia que había sido humillada en la guerra franco-prusiana; España que era una potencia en decadencia que había perdido sus colonias americanas; e Italia y Alemania que se habían unificado muy tardíamente y, por tanto, ansiaban formar parte del nuevo concierto de naciones.

La rivalidad que mantenían en el sistema internacional de la época las grandes potencias europeas, que veían el continente africano como una oportunidad única en los intereses estratégicos para asegurarse nuevas rutas de circulación, además de adquirir ventajas en la toma de posiciones de la expansión colonial, llevaron a dichas potencias a iniciar la carrera por la conquista de África.

Como es evidente, esta competición trajo consigo unos conflictos entre los países europeos, que decidieron sortear esta rivalidad y potenciales enfrentamientos sellando acuerdos y elaborando estrategias para el reparto y colonización del continente. Así nace la afamada Conferencia de Berlín (1884-1885), que reunió a los principales países europeos de la época, con la también presencia de Estados Unidos.

En sintonía con el carácter colonial, la Conferencia de Berlín, no contó con ningún tipo de representación africana, a pesar de que lo que allí se discutía era el futuro de África y, por consiguiente, de los propios africanos

En sintonía con el carácter colonial de esta conferencia, no contó con ningún tipo de representación africana, a pesar de que lo que allí se discutía era el futuro de África y, por consiguiente, de los propios africanos.

De la Conferencia de Berlín sale un continente africano totalmente nuevo, en manos de Europa y con un mapa hecho a medida de los propios europeos. La costa mediterránea africana quedó en manos de Francia y Reino Unido. Portugal amplió su dominio sumando Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe a Mozambique, Angola y Guinea-Bissau.

La costa occidental africana quedó en poder de belgas, franceses y británicos. Por su parte, la orilla oriental fue repartida entre Alemania por el sur, y Gran Bretaña por el norte. Italia adquirió Somalia y Eritrea. Bélgica se quedó con el Congo. España obtuvo el Sáhara Occidental y Guinea Ecuatorial. Sólo se respetó la independencia de Liberia, dependiente de Estados Unidos; y de Etiopía.

Como era de esperar, las consecuencias de esta colonización fueron terribles para la población local

Como era de esperar, las consecuencias de esta colonización fueron terribles para la población local. Represión, trabajos forzados, institucionalización de la desigualdad entre blancos y negros, expropiación de tierras, exclusión de derechos, erosión de tradiciones, implantación de modelos educativos y culturales occidentales, creación de fronteras artificiales, división de grupos étnicos o tribales…

Muchas de estas consecuencias persisten como una alargada sombra hasta hoy día. Daba igual, al fin y al cabo, aquello era un cacho de tierra llena de esclavos y de materias primas que sirvieron para saciar al viejo continente europeo.

Y como el poder se medía en el tamaño del cacho de tierra que tuvieras, África se convirtió en el escenario de una guerra europea fuera de Europa. Donde la sangre derramada no tenía valor, era el peaje que tenían que pagar los africanos por el simple hecho de serlo.

(*) Jose Reina es sociólogo.

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