Cultura

Marcelo Luján: “La historia es lo importante y lo que determina lo demás”

El autor de la novela ‘Subsuelo’ asegura que puede haber culpables y víctimas sin que la investigación esté en primera línea de la narración

“La historia es lo importante y lo que determina lo demás, qué clase de libro será”, así explica Marcelo Luján una de las claves de su manera de enfocar el trabajo literario. La historia es la que decide cómo va a estar escrito el libro, en qué época, si será una novela, un cuento o un texto de prosa poética… si será o no una historia negra… aunque al escritor argentino radicado en Madrid no le interesa cómo se clasifique la obra que escribe.

“La etiqueta la tienen que poner los editores, los libreros. No me parece mal, pero para mí lo importante es la historia”; en cualquier caso, insiste, “la novela negra, primero es novela; yo no me puedo plantear desde antes que voy a escribir un policial, porque la historia es la que manda, es la que va a designar todas las claves”.

El escritor señala que “los escritores en la actualidad tenemos que tener mucho respeto al lector porque hoy día leer un libro es casi una actividad arcaica. A la persona que dedica una semana de su vida a leer un libro hay que respetarla. La única obligación que tenemos los autores es escribir bien, intentar hacer una literatura de calidad, que interese al lector no solo por la historia, sino por el modo en el que se ha contado”.

Luján (Buenos Aires, 1973) ganó en la primera edición del Festival Atlántico Tenerife Noir el premio Ciudad de Santa Cruz por su novela Subsuelo. Sobre ello, asegura que “los premios a los libros editados cierran el círculo que empezó cuando tuvimos la primera idea y cuando escribimos las primeras palabras en el folio en blanco”. El escritor se muestra “muy contento” por haber obtenido este premio tras estar “en una final con libros tan buenos, con obras de compañeros, y con un jurado tan nutrido”. Da la casualidad que el primer libro suyo publicado es una selección de cuentos, Flores para Irene, que recibió en 2003 el premio Santa Cruz otorgado por el Organismo Autónomo de Cultura de la capital tinerfeña a cuentos inéditos. “Se ve que se me da bien Tenerife”, dice.

Para escribir ficción, Luján tiene que “tener claro lo que quiero contar, hay uno o dos ejes que quiero abordar”. En Subsuelo, uno de esos ejes es “la adolescencia y, sobre todo, la relación de los padres con los hijos adolescentes… hasta qué punto nosotros, como padres, sabemos la vida de nuestros hijos, qué piensan en realidad, cuáles son sus miedos, sus sueños”. La adolescencia es una etapa “maravillosa y extraordinaria pero también llena de preguntas” y Luján se cuestiona “hasta qué punto los padres realmente sabemos lo que están haciendo, qué es lo que quieren, qué nos dicen, qué nos ocultan”.

Protagonizada por dos hermanos mellizos, chico y chica, en Subsuelo Luján lleva a sus personajes a un escenario muy acotado, una parcela donde la familia veranea. “Se plantea esta historia, muy oscura, muy dura” en ese espacio alejado, en el que el autor experimenta con una familia burguesa: “les aplico una gota de veneno con un hecho extraordinario que les suceda para ver cómo reacciona cada uno de ellos; para ver qué los conmueve, qué los presiona”.

“En Subsuelo intenté ejecutar el mal y la vileza dentro de la primera institución, la familia, el origen de todo. Es una novela sobre las relaciones más íntimas, en el núcleo familiar… Si ahí hay un problema, si ahí hay oscuridad, qué nos puede deparar el resto del mundo… Si en ese sentido hay oscuridad, todo es desastre”.

El odio, la maldad, la culpa, la extorsión en las relaciones familiares “generan mucho daño y reacciones fatales” y ese es el material de una novela negra en la que a su autor no le interesa la investigación policial. “La negrura es otra cosa. La novela negra no tiene por qué ser siempre policial. Me interesa por qué las personas, por qué los seres humanos hacemos lo que hacemos, qué nos pasa para traicionar, para engañar, para hacerle daño al otro, incluso en los círculos más cercanos, como es la familia”, detalla para señalar que es muy importante que los lectores sepan que el género negro no es lo mismo que el género policial: “puede haber culpables y víctimas sin que el proceso de investigación esté en la primera línea”.

Luján asegura que lo que le interesa como escritor es “por qué las personas hacemos lo que hacemos; ahí fuera hay mucho hedonismo, hay mucha maldad, mucho individualismo”, dice al tiempo que apunta las migraciones como “un tema que me interesa muchísimo”, no en vano es argentino, hijo de familias migrantes que llegaron a Buenos Aires y desde joven vive en Madrid, una ciudad “muy buena para vivir” y con buenas posibilidades para un escritor: “en el plano creativo, por el abanico de personajes que la frecuentan, las diferencias de clases… lo tiene todo para que uno pueda estar en una sociedad que quiera contar”, además de una muy buena oferta cultural.

Afortunadamente, “no hay distancia literaria”, mantiene vínculos permanentes con Argentina y con los escritores de su generación en su país; “llevo mucho tiempo viviendo acá y ya siento los diálogos y la historia desde esa lengua, pero los temas siguen siendo los mismos”, indica y menciona las crisis y los cambios políticos que se dan a ambos lados del Atlántico como un ejemplo de que hay realidades comunes y compartidas.

Como argentino le gusta el cuento, “la tradición de cuentos es antigua en Latinoamérica, es un género muy complejo que hay que respetar más todavía”. Por otro lado, “como género, la maratón de la literatura la novela”; escribir una novela le lleva, después de haber definido lo que quiere contar, unos ocho o nueve meses, “dedicándole muchas horas”, dice este autor que se confiesa escritor nocturno y “algo anárquico” y que ha preferido por “decisión personal” tener una vida económica precaria y dedicarse solo a la literatura, “que es lo que mejor hago”, aunque eso signifique tener que desarrollar muchos trabajos en forma de talleres, encargos, redacción de otros textos…”. Finalmente, siempre guiado por lo que importa, que es la historia, Luján a veces recurre a la prosa poética, “cuando necesito tener más libertad, porque tiene mucha libertad de estructura; es una forma de contar que la novela y el cuento no permiten, porque tienen estructuras más regladas”.

Luján se instaló en Madrid a principios de 2001. Ha publicado Flores para Irene (2004), En algún cielo (2007), El desvío (2007), La mala espera (2009), Arder en el invierno (2010), Moravia (2012), Pequeños pies ingleses (2013) y Subsuelo (2015), además de una docena de cuentos en antologías de varios países. Parte de su obra ha sido seleccionada en campañas de fomento a la lectura, traducida a otras lenguas, y distinguida con los premios Santa Cruz de Tenerife, Ciudad de Alcalá de Narrativa, Kutxa Ciudad de San Sebastián de Cuento en Castellano y Ciudad de Getafe de Novela Negra. Entre otros galardones obtuvo la Segunda Mención en el Premio Clarín de Novela 2005. A estos reconocimientos se suma ahora el premio Ciudad de Santa Cruz que concede el Festival Atlántico Tenerife Noir.

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