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Vivian Maier, la fotógrafa de las calles cotidianas

Una de las fotografias de Vivian Maier de la exposición

La historia de Vivian Maier es un cuento con final feliz. Una historia inédita, insólita e inesperada. La de una mujer que se ganó la vida cuidando niños ajenos y que después de su muerte en 2009 se ha convertido en una referencia mundial de la fotografía urbana. Ahora la Fundación Canal de Madrid y el festival PhotoEspaña presentan hasta mediados de agosto una exposición sobre esta mujer que vivió en el anonimato absoluto y falleció en la indigencia. Por el camino, durante cuatro décadas del ecuador del siglo XX, llegó a acumular más de dos mil rollos de película fotográfica sin revelar, alrededor de cinco mil fotos impresas y unos 120.000 negativos. El legado artístico de Vivian Maier, a la que se ha denominado la Mary Poppins de la fotografía contemporánea, se ha convertido en una extraordinaria sorpresa para muchos expertos. Especialistas en fotografía que quedaron asombrados ante su genuino y magnífico material fotográfico, dotado de una modernidad y de una calidad insólita para los años y las circunstancias en los que fue producido.

Mientras se ganaba la vida como niñera, oficio que ejerció durante dos décadas, Vivian Maier aprovechó su tiempo libre para construir una realidad paralela secreta en la que realizó miles de fotografías, grabó sonidos urbanos y rodó escenas cotidianas en películas en los formatos Super 8 y 16 milímetros. Y las tres cosas las hizo Maier con una maestría y una modernidad absoluta impropia de una fotógrafa aficionada. Porque logró abrir una fascinante ventana a la vida cotidiana en los espacios públicos de las ciudades de Nueva York, donde nació en 1926, y en Chicago, donde falleció en la pobreza en la primavera de 2009. No obstante, Vivian Maier nunca llegó a saber que su secreta pasión la sacaría del anonimato y la convertiría en una figura extraña y emblemática de un tiempo y un lugar.

El legado fotográfico de Vivian Maier esconde una historia apasionante y secreta. Buena parte de sus bienes, así como la totalidad de su producción fotográfica, fueron guardados en un depósito de muebles con la idea de ser posteriormente embargados y vendidos. En ese momento es cuando entró en acción John Maloof, un joven estudiante que buscaba fotos para documentar un trabajo que estaba haciendo sobre su barrio. Con esa intención aqprovechó una subasta en Chicago para comprar el material original del archivo Vivian Maier. Obtenido el lote, Maloof descartó las fotografías para su trabajo de investigfación, aunque sí se puso en la tarea de revelar una parte de los negativos. Fue entonces cuando el reputado crítico de fotografía Allan Sekula se puso en contacto con él para advertirle de que aquellas fotos estaban cargadas de gran talento. Pero ¿quién estaba detrás de la cámara? Las investigaciones de Maloof le llevaron a averiguar que la autora de las fotos era Vivian Maier, una misteriosa mujer que vivió entre Chicago y Nueva York cuidando niños y fotografiando de forma compulsiva suburbios y aceras de estas dos ciudades.

Ahora, la exposición Vivian Maier, Street Photographer supone la primera gran muestra de esta niñera-fotógrafa después de su fallecimiento en el más hondo de los anonimatos. Se ofrece así al público un recorrido por su mundo paralelo como una suerte de excursión a lo furtivo por por la mente de esta misteriosa persona de la que siempre quedarán muchas incógnitas por revelar. Porque el impacto de la obra de Vivian Maier ha provocado que las mejores galerías de fotografía del mundo se interesen por su vida y por su obra. Legado que ya está siendo publicado en libros especializados y sobre el que el propio Maloof ha estructurado su película Finding Vivian Maier, que fue nomidada a los Oscar en 2014.

Anunciada con una cita de la escritora Virgina Woolf (“porque todas las comidas se han cocinado, los platos y las tazas lavado; los niños enviados a la escuela y arrojados al mundo. Nada queda de todo ello; todo desaparece. Ninguna biografía, ni historia, tiene una palabra que decir acerca de ello”), la exposición de PhotoEspaña incluye un total de 120 fotografías, además de una selección de contactos, realizadas entre 1950 y 1981. De esta producción, un centenar de imágenes en blanco y negro cubren el periodo de 1950 a 1970 y otras veinte fotografías en color están datadas entre 1965 a 1981. Además, el visitante podrá contemplar nueve películas en Súper 8 realizadas entre 1965 y 1973.

Este material es como un viaje en el tiempo por las calles de Nueva York y Chicago de la segunda mitad del siglo pasado. Allí Maier descubrió una historia en cada rincón y una vida detrás de cada uno de los gestos de los verdaderos protagonistas de la exposición: hombres, mujeres y niños, ancianos, vagabundos y personas con una vida acomodada, trabajadores o simplemente personas que viajan en un tren. Pero todas ellas tienen algo en común, algo que en un momento determinado llamó la atención de esta misteriosa niñera y que despertó su ansia por fotografiarles para que formaran parte de su mundo.

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