3.0 Entrevistas

Miguel Martín (Perfiles): “No es posible que encuestas de semanas antes acierten”

Miguel Martín (Barcelona, 1974) representa la segunda generación al frente del Instituto Perfiles, una de las empresas de análisis, estudios de mercado y encuestas demoscópicas más consolidadas de toda España, cuyo ámbito de actuación también está muy reconocido en Canarias, tras 35 años realizando estudios y encuestas en todo el territorio. Entre varias escalas de aeropuerto, acepta el reto de responder a cuestiones, hasta ahora, inexplicables tras las últimas elecciones, sobre el papel de las encuestas.

Si los ciudadanos no mienten y las encuestas no aciertan ¿dónde está el problema?

Son dos cuestiones distintas, aunque relacionadas. Yo siempre digo que los ciudadanos no mienten, simplemente intentar ocultar en determinados momentos el sentido de su voto. Pero cualquier sondeo político o electoral no indaga exclusivamente la intención directa de voto, sino que se abordan otras muchas cuestiones. Le pongo un ejemplo, antes de preguntar sobre a quién va a dar su voto a la persona que entrevistamos le hacemos diversas preguntas relativas a la valoración de la gestión realizada por el equipo de gobierno, la afinidad con líderes políticos y las siglas a las que representan, su posición ideológica,… etc.; y todo ello antes de preguntarle sobre su intención de voto. De esta forma, contando con numerosas variables más allá de la intención directa de voto, podemos ser capaces de proyectar los posibles resultados electorales.

Por otro lado, en no pocas ocasiones se pretende que estudios realizados semanas antes -e incluso meses- ajusten a la perfección sus proyecciones electorales. Esto no es posible., básicamente porque como indica el CIS en su estudio preelectoral, más del 30% no tenía decidido el sentido de su voto un mes antes del 26J. Dicho de otra forma, la campaña electoral, las noticias, los propios sondeos que se publican pueden influir –y de hecho influyen- en la decisión final del voto.

En cuanto al “acierto” de las encuestas depende en gran medida de la disponibilidad de muestras representativas sobre el universo (población investigada), la realización de un trabajo riguroso, objetivo y exento de sesgos ideológicos o de otro tipo; y por último, de la experiencia y “saber hacer” de los profesionales que nos dedicamos a los estudios de mercado. En este sentido le puedo decir, no sin cierto orgullo, que nuestro instituto lleva realizando sondeos electorales más de 30 años y presumimos de lograr estimaciones de voto con un ajuste muy preciso con respecto a los resultados de las urnas. Sin ir más lejos, en las últimas Elecciones Autonómicas en Canarias logramos un 96% de ajuste en nuestras proyecciones de voto.

¿Los ciudadanos le han perdido el respeto a los encuestadores?

Si pensamos en cómo trabajábamos los estudios electorales hace 35 años, cuando estábamos en los comienzos de nuestra democracia, más que respeto lo que han perdido los ciudadanos es el miedo a contestar a los entrevistadores. Los estudios de mercado ya forman parte del cotidiano de los ciudadanos y lo encuentran como algo normal, colaborando casi siempre con una disposición excelente, especialmente en Canarias.

¿Los encuestadores cada vez tienen más dificultades para encontrar ciudadanos que les dediquen entre 10 y 20 minutos a una encuesta?

Al contrario, la disposición a contestar es casi siempre muy positiva. Como en todo hay excepciones, como en las pasadas semanas cuando los ciudadanos sufrieron un auténtico bombardeo de llamadas y visitas de encuestadores con estudios electorales.

Yo siempre cuento la anécdota de encuestadoras nuestras que en alguna ocasión han empezado haciendo la entrevista en la puerta del domicilio y la han acabado sentadas en la cocina con un café y la persona entrevistada contestando y dando su opinión con total naturalidad.

¿Por qué ahora el error en la mayoría de las encuestas ha sido tan abultado y en el pasado no? No me diga que ahora mentimos más que antes…

Ocultamos el voto de la misma forma que en anteriores comicios. Siempre existe lo que denominamos “voto oculto”, pero los profesionales debemos saber cómo dimensionarlo y corregirlo, mediante la aplicación de modelos matemáticos que –al menos en nuestro caso- ajustan con bastante precisión el resultado final.

En cuanto al error de la mayoría de las encuestas, debemos diferenciar dos tipos de estudios: Por un lado, aquello publicados por los medios de comunicación meses y semanas antes de los comicios. En éstos la mayoría de empresas sucumbieron a la tentación e ofrecer proyecciones de voto con un número de entrevistas absolutamente insuficiente. Le pongo un ejemplo, hemos llegado a ver estudios con 800 entrevistas ¡para toda España! Que ofrecían el número de escaños por partidos. Esto técnicamente es inasumible, ya que en España contamos con 52 circunscripciones electorales ¿imagina cuántas entrevistas se asignaron a Canarias? Le doy un dato, el estudio preelectoral del CIS realizó menos de 400 entrevistas para cada provincia canaria, y este estudio tiene más de 17.000 entrevistas.

Por otro lado está la encuesta “a pie de urna” que se publica a partir de las 20 horas de la jornada electoral. En esta encuesta la desviación ha sido enorme, pensando muchos profesionales que algo debe haber fallado en el proceso, además de la falta de “olfato” de los responsables del estudio. Si no no se explica una desviación tan abultada

Han pasado casi dos semanas de las elecciones y aún no he escuchado a una empresa demoscópica explicar fon fundamento en qué se ha fallado y cuáles han sido las malas prácticas que han llevado a difundir una intención de voto que se ha evidenciado que no era real. ¿Puede explicarlo usted?

Me temo que no puedo dársela porque precisaría conocer en profundidad todo el proceso que se llevó a cabo ese día, así como los criterios de elección de las mesas electorales, los puntos de muestreo, etc.

Si le puedo decir que en los últimos 20 años he tenido el privilegio de trabajar codo con codo con uno de los mayores expertos en encuestas “a pie de urna” y le aseguro que estos estudios son terriblemente complejos, tanto desde el punto de vista metodológico y operativo, como en el análisis de los datos y el cálculo de las proyecciones de voto. Son estudios donde cada minuto cuenta y el nivel de estrés que se alcanza es muy elevado, sobre todo horas antes de remitir los datos para su publicación.

El Instituto Perfiles lleva una dilatada carrera de aciertos en sus encuestas, ¿cuál ha sido la clave de su éxito?

Llevamos más de 30 años en Canarias y yo personalmente ya alcanzó los 20 años disfrutando con la investigación de mercados. Creo que deben darse varios ingredientes para que este “cóctel” funcione. El primero es que te guste lo que haces, que disfrutes con cada nuevo estudio que abordas y que lo trates como lo que es, algo único. El segundo ingrediente es ser objetivo en tu trabajo, ser sincero con tu cliente y ofrecerle una información veraz y objetiva, exenta de filias o fobias personales que nada aportan al análisis de los datos. Mucho lo que yo he aprendido sobre investigación se lo debo a mi padre, quien fundó la empresa, y siempre me decía “Si has hecho un buen trabajo, si estas convencido de los datos, tu obligación es decirle al cliente lo que hay, con objetividad”. Por último, es imprescindible ser rigurosos al aplicar la metodología de investigación, siendo muy exigente en todos los procesos que la componen, desde el diseño del cuestionario, pasando por el sistema de muestreo aplicado, un trabajo de campo bien coordinado y supervisado, un equipo de encuestadores profesionales,… son muchas cosas. Los estudios son como un edificio que tiene unas vigas donde se apoya toda la carga del inmueble. Si una viga está mal construida el edificio se tambaleará y acabará cayéndose. Si alguna “viga” del estudio está mal o la has ejecutado de manera deficiente, al final el estudio se desmoronará por no tener una estructura técnica y metodológica robusta.

Póngase en el lado de nuestros lectores… La próxima vez que lean una encuesta, ¿a qué deben estar atentos para hacerse un mejor juicio de valor?

Que no se queden simplemente en el gráfico, que profundicen todo lo que puedan en las “tripas” del estudio, empezando por la ficha técnica del mismo. Yo recomiendo a mis alumnos que cada vez que se publica un Barómetro del CIS que vayan a su web y se descarguen toda la información disponible, que es mucha.

Miguel Martín (Barcelona, 1974) representa la segunda generación al frente del Instituto Perfiles, una de las empresas de análisis, estudios de mercado y encuestas demoscópicas más consolidadas de toda España, cuyo ámbito de actuación también está muy reconocido en Canarias tras 35 años realizando estudios y encuestas en todo el territorio. Entre varias escalas de aeropuerto, acepta el reto de responder a cuestiones, hasta ahora, inexplicables tras las últimas elecciones, sobre el papel de las encuestas.

 

– Si los ciudadanos no mienten y las encuestas no aciertan ¿dónde está el problema?

Son dos cuestiones distintas, aunque relacionadas. Yo siempre digo que los ciudadanos no mienten, simplemente intentar ocultar en determinados momentos el sentido de su voto. Pero cualquier sondeo político o electoral no indaga exclusivamente la intención directa de voto, sino que se abordan otras muchas cuestiones. Le pongo un ejemplo, antes de preguntar sobre a quién va a dar su voto a la persona que entrevistamos le hacemos diversas preguntas relativas a la valoración de la gestión realizada por el equipo de gobierno, la afinidad con líderes políticos y las siglas a las que representan, su posición ideológica,… etc.; y todo ello antes de preguntarle sobre su intención de voto. De esta forma, contando con numerosas variables más allá de la intención directa de voto, podemos ser capaces de proyectar los posibles resultados electorales.

Por otro lado, en no pocas ocasiones se pretende que estudios realizados semanas antes -e incluso meses- ajusten a la perfección sus proyecciones electorales. Esto no es posible.

En cuanto al “acierto” de las encuestas depende en gran medida de la disponibilidad de muestras representativas sobre el universo (población investigada), la realización de un trabajo riguroso, objetivo y exento de sesgos ideológicos o de otro tipo; y por último, de la experiencia y “saber hacer” de los profesionales que nos dedicamos a los estudios de mercado. En este sentido le puedo decir, no sin cierto orgullo, que nuestro instituto lleva realizando sondeos electorales más de 30 años y presumimos de lograr estimaciones de voto con un ajuste muy preciso con respecto a los resultados de las urnas. Sin ir más lejos, en las últimas Elecciones Autonómicas en Canarias logramos un 96% de ajuste en nuestras proyecciones de voto.

¿Los ciudadanos le han perdido el respeto a los encuestadores?

Si pensamos en cómo trabajábamos los estudios electorales hace 35 años, cuando estábamos en los comienzos de nuestra democracia, más que respeto lo que han perdido los ciudadanos es el miedo a contestar a los entrevistadores. Los estudios de mercado ya forman parte del cotidiano de los ciudadanos y lo encuentran como algo normal, colaborando casi siempre con una disposición excelente, especialmente en Canarias.

¿Los encuestadores cada vez tienen más dificultades para encontrar ciudadanos que les dediquen entre 10 y 20 minutos a una encuesta?

Al contrario, la disposición a contestar es casi siempre muy positiva. Como en todo hay excepciones, como en las pasadas semanas cuando los ciudadanos sufrieron un auténtico bombardeo de llamadas y visitas de encuestadores con estudios electorales.

Yo siempre cuento la anécdota de encuestadoras nuestras que en alguna ocasión han empezado haciendo la entrevista en la puerta del domicilio y la han acabado sentadas en la cocina con un café y la persona entrevistada contestando y dando su opinión con total naturalidad.

¿Por qué ahora el error en la mayoría de las encuestas ha sido tan abultado y en el pasado no? No me diga que ahora mentimos más que antes…

Ocultamos el voto de la misma forma que en anteriores comicios. Siempre existe lo que denominamos “voto oculto”, pero los profesionales debemos saber cómo dimensionarlo y corregirlo, mediante la aplicación de modelos matemáticos que –al menos en nuestro caso- ajustan con bastante precisión el resultado final.

En cuanto al error de la mayoría de las encuestas, debemos diferenciar dos tipos de estudios: Por un lado, aquello publicados por los medios de comunicación meses y semanas antes de los comicios. En éstos la mayoría de empresas sucumbieron a la tentación e ofrecer proyecciones de voto con un número de entrevistas absolutamente insuficiente. Le pongo un ejemplo, hemos llegado a ver estudios con 800 entrevistas ¡para toda España! Que ofrecían el número de escaños por partidos. Esto técnicamente es inasumible, ya que en España contamos con 52 circunscripciones electorales ¿imagina cuántas entrevistas se asignaron a Canarias? Le doy un dato, el estudio preelectoral del CIS realizó menos de 400 entrevistas para cada provincia canaria, y este estudio tiene más de 17.000 entrevistas.

Por otro lado está la encuesta “a pie de urna” que se publica a partir de las 20 horas de la jornada electoral. En esta encuesta la desviación ha sido enorme, pensando muchos profesionales que algo debe haber fallado en el proceso, además de la falta de “olfato” de los responsables del estudio. Si no no se explica una desviación tan abultada

Han pasado casi dos semanas de las elecciones y aún no he escuchado a una empresa demoscópica explicar fon fundamento en qué se ha fallado y cuáles han sido las malas prácticas que han llevado a difundir una intención de voto que se ha evidenciado que no era real. ¿Puede explicarlo usted?

Me temo que no puedo dársela porque precisaría conocer en profundidad todo el proceso que se llevó a cabo ese día, así como los criterios de elección de las mesas electorales, los puntos de muestreo, etc.

Si le puedo decir que en los últimos 20 años he tenido el privilegio de trabajar codo con codo con uno de los mayores expertos en encuestas “a pie de urna” y le aseguro que estos estudios son terriblemente complejos, tanto desde el punto de vista metodológico y operativo, como en el análisis de los datos y el cálculo de las proyecciones de voto. Son estudios donde cada minuto cuenta y el nivel de estrés que se alcanza es muy elevado, sobre todo horas antes de remitir los datos para su publicación.

El Instituto Perfiles lleva una dilatada carrera de aciertos en sus encuestas, ¿cuál ha sido la clave de su éxito?

Llevamos más de 30 años en Canarias y yo personalmente ya alcanzó los 20 años disfrutando con la investigación de mercados. Creo que deben darse varios ingredientes para que este “cóctel” funcione. El primero es que te guste lo que haces, que disfrutes con cada nuevo estudio que abordas y que lo trates como lo que es, algo único. El segundo ingrediente es ser objetivo en tu trabajo, ser sincero con tu cliente y ofrecerle una información veraz y objetiva, exenta de filias o fobias personales que nada aportan al análisis de los datos. Mucho lo que yo he aprendido sobre investigación se lo debo a mi padre, quien fundó la empresa, y siempre me decía “Si has hecho un buen trabajo, si estas convencido de los datos, tu obligación es decirle al cliente lo que hay, con objetividad”. Por último, es imprescindible ser rigurosos al aplicar la metodología de investigación, siendo muy exigente en todos los procesos que la componen, desde el diseño del cuestionario, pasando por el sistema de muestreo aplicado, un trabajo de campo bien coordinado y supervisado, un equipo de encuestadores profesionales,… son muchas cosas. Los estudios son como un edificio que tiene unas vigas donde se apoya toda la carga del inmueble. Si una viga está mal construida el edificio se tambaleará y acabará cayéndose. Si alguna “viga” del estudio está mal o la has ejecutado de manera deficiente, al final el estudio se desmoronará por no tener una estructura técnica y metodológica robusta.

Póngase en el lado de nuestros lectores… La próxima vez que lean una encuesta, ¿a qué deben estar atentos para hacerse un mejor juicio de valor?

Que no se queden simplemente en el gráfico, que profundicen todo lo que puedan en las “tripas” del estudio, empezando por la ficha técnica del mismo. Yo recomiendo a mis alumnos que cada vez que se publica un Barómetro del CIS que vayan a su web y se descarguen toda la información disponible, que es mucha.

, básicamente porque como indica el CIS en su estudio preelectoral, más del 30% no tenía decidido el sentido de su voto un mes antes del 26J. Dicho de otra forma, la campaña electoral, las noticias, los propios sondeos que se publican pueden influir –y de hecho influyen- en la decisión final del voto.

En cuanto al acierto de las encuestas depende en gran medida de la disponibilidad de muestras representativas sobre el universo (población investigada), la realización de un trabajo riguroso, objetivo y exento de sesgos ideológicos o de otro tipo; y por último, de la experiencia y saber hacer de los profesionales que nos dedicamos a los estudios de mercado. En este sentido le puedo decir, no sin cierto orgullo, que nuestro instituto lleva realizando sondeos electorales más de 30 años y presumimos de lograr estimaciones de voto con un ajuste muy preciso con respecto a los resultados de las urnas. Sin ir más lejos, en las últimas Elecciones Autonómicas en Canarias logramos un 96% de ajuste en nuestras proyecciones de voto.

¿Los ciudadanos le han perdido el respeto a los encuestadores?

Si pensamos en cómo trabajábamos los estudios electorales hace 35 años, cuando estábamos en los comienzos de nuestra democracia, más que respeto lo que han perdido los ciudadanos es el miedo a contestar a los entrevistadores. Los estudios de mercado ya forman parte del cotidiano de los ciudadanos y lo encuentran como algo normal, colaborando casi siempre con una disposición excelente, especialmente en Canarias.

¿Los encuestadores cada vez tienen más dificultades para encontrar ciudadanos que les dediquen entre 10 y 20 minutos a una encuesta?

Al contrario, la disposición a contestar es casi siempre muy positiva. Como en todo hay excepciones, como en las pasadas semanas cuando los ciudadanos sufrieron un auténtico bombardeo de llamadas y visitas de encuestadores con estudios electorales. Yo siempre cuento la anécdota de encuestadoras nuestras que en alguna ocasión han empezado haciendo la entrevista en la puerta del domicilio y la han acabado sentadas en la cocina con un café y la persona entrevistada contestando y dando su opinión con total naturalidad.

¿Por qué ahora el error en la mayoría de las encuestas ha sido tan abultado y en el pasado no? No me diga que ahora mentimos más que antes…

Ocultamos el voto de la misma forma que en anteriores comicios. Siempre existe lo que denominamos voto oculto, pero los profesionales debemos saber cómo dimensionarlo y corregirlo, mediante la aplicación de modelos matemáticos que –al menos en nuestro caso- ajustan con bastante precisión el resultado final.

En cuanto al error de la mayoría de las encuestas, debemos diferenciar dos tipos de estudios: Por un lado, aquello publicados por los medios de comunicación meses y semanas antes de los comicios. En éstos la mayoría de empresas sucumbieron a la tentación e ofrecer proyecciones de voto con un número de entrevistas absolutamente insuficiente. Le pongo un ejemplo, hemos llegado a ver estudios con 800 entrevistas ¡para toda España! Que ofrecían el número de escaños por partidos. Esto técnicamente es inasumible, ya que en España contamos con 52 circunscripciones electorales ¿imagina cuántas entrevistas se asignaron a Canarias? Le doy un dato, el estudio preelectoral del CIS realizó menos de 400 entrevistas para cada provincia canaria, y este estudio tiene más de 17.000 entrevistas.

Por otro lado está la encuesta a pie de urna que se publica a partir de las 20 horas de la jornada electoral. En esta encuesta la desviación ha sido enorme, pensando muchos profesionales que algo debe haber fallado en el proceso, además de la falta de olfato de los responsables del estudio. Si no, no se explica una desviación tan abultada

Han pasado semanas de la repetición de las elecciones y aún no he escuchado a una empresa demoscópica explicar con fundamento en qué se ha fallado y cuáles han sido las malas prácticas que han llevado a difundir una intención de voto que se ha evidenciado que no era real. ¿Puede explicarlo usted?

Me temo que no puedo dársela porque precisaría conocer en profundidad todo el proceso que se llevó a cabo ese día, así como los criterios de elección de las mesas electorales, los puntos de muestreo, etc.

Sí le puedo decir que en los últimos 20 años he tenido el privilegio de trabajar codo con codo con uno de los mayores expertos en encuestas a pie de urna y le aseguro que estos estudios son terriblemente complejos, tanto desde el punto de vista metodológico y operativo, como en el análisis de los datos y el cálculo de las proyecciones de voto. Son estudios donde cada minuto cuenta y el nivel de estrés que se alcanza es muy elevado, sobre todo horas antes de remitir los datos para su publicación.

El Instituto Perfiles lleva una dilatada carrera de aciertos en sus encuestas, ¿cuál ha sido la clave de su éxito?

Llevamos más de 30 años en Canarias y yo personalmente ya alcanzó los 20 años disfrutando con la investigación de mercados. Creo que deben darse varios ingredientes para que este cóctel funcione. El primero es que te guste lo que haces, que disfrutes con cada nuevo estudio que abordas y que lo trates como lo que es, algo único. El segundo ingrediente es ser objetivo en tu trabajo, ser sincero con tu cliente y ofrecerle una información veraz y objetiva, exenta de filias o fobias personales que nada aportan al análisis de los datos. Mucho lo que yo he aprendido sobre investigación se lo debo a mi padre, quien fundó la empresa, y siempre me decía “Si has hecho un buen trabajo, si estas convencido de los datos, tu obligación es decirle al cliente lo que hay, con objetividad”. Por último, es imprescindible ser rigurosos al aplicar la metodología de investigación, siendo muy exigente en todos los procesos que la componen, desde el diseño del cuestionario, pasando por el sistema de muestreo aplicado, un trabajo de campo bien coordinado y supervisado, un equipo de encuestadores profesionales,… son muchas cosas. Los estudios son como un edificio que tiene unas vigas donde se apoya toda la carga del inmueble. Si una viga está mal construida el edificio se tambaleará y acabará cayéndose. Si alguna viga del estudio está mal o la has ejecutado de manera deficiente, al final se desmoronará por no tener una estructura técnica y metodológica robusta.

Póngase en el lado de nuestros lectores… La próxima vez que lean una encuesta, ¿a qué deben estar atentos para hacerse un mejor juicio de valor?

Que no se queden simplemente en el gráfico, que profundicen todo lo que puedan en las tripas del estudio, empezando por la ficha técnica del mismo. Yo recomiendo a mis alumnos que cada vez que se publica un Barómetro del CIS que vayan a su web y se descarguen toda la información disponible, que es mucha.

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