América

La ciudad de las penumbras repetidas

Metro de Caracas, Venezuela

Acaba de caer un aguacero sobre Caracas. Las calles, todavía húmedas, eran testigos de los pasos apurados de los transeúntes. Todos trataban de llegar a destino seguro. Yo me abría paso para llegar a la redacción, mientras se escuchaba: “¡Hay otro apagón!”.

El Metro de Caracas dejó de funcionar. Los semáforos apagados. La señal del celular en “emergencia”. Los autobuses o “camioneticas por puesto” pasaban a su máxima capacidad. En plena hora pico, Venezuela volvió a padecer otro apagón eléctrico, el quinto de este año.

Pasó casi una hora sin saber qué pasaba. Sin posibilidad de comunicarse con nadie. Y cuando finalmente comenzaron a salir o entrar llamadas la sospecha se confirmó: ¡nuevo apagón nacional!

En los últimos cuatro meses los apagones se han hecho cotidianos. Tanto que Luzmila me dijo con toda tranquilidad: “Bueno, volveré a encender mis mecheros que hice con aceite”. Coincidí con Luzmila en la fila de espera del Metrobús la tarde del lunes. Mientras compartíamos la espera y la angustia me contó: “Nosotros hicimos unos mecheros con frascos de mayonesa, los llenas con agua y luego aceite con una mecha, son mejores que las velas, que además están muy caras”.

Otro señor de gafas oscuras, malhumorado, se quejaba de la negligencia de Maduro. “Ahora seguro dirán que fue un avión gringo, o que apretaron un botón en el imperio para apagar la electricidad en Venezuela”, en alusión a las sempiternas excusas del gobierno sobre los apagones y demás falta de servicios básicos.

Una vez que logré cruzar la ciudad, en medio del apagón, y llegué a la redacción, confirmé la hipótesis del señor malhumorado de gafas oscuras. El ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, había informado que según “los primeros indicios” hubo un “ataque de carácter electromagnético” al Sistema Eléctrico Nacional que dejó sin servicio eléctrico a 18 estados del país.

La excusa fue muy parecida a la del 7 de marzo, cuando vivimos el primer gran apagón producto de una “guerra eléctrica”, inducida por el gobierno de Donald Trump contra Venezuela.

Con la interrupción del servicio eléctrico viene la falta de agua, del suministro de gasolina y demás servicios básicos; así como la paralización de actividades comerciales.

El apagón ocurrió justo luego de haber partido las delegaciones de un centenar de países del Movimiento no Alineados (Mnoal), que se reunieron en Caracas este fin de semana, y justo antes del Foro de Sao Paulo, que comienza este jueves en la capital venezolana.

Afortunadamente, hay que reconocer que 24 horas después del apagón la restitución del servicio eléctrico ha sido estable, así como las comunicaciones a través del celular y la conexión a Internet en casi todos los estados del país, pese a que el servicio de agua potable y el Metro de Caracas todavía siguen suspendidos.

En la tarde del martes, como para aprovechar la luz solar, Juan Guaidó celebró en una plaza pública 6 meses de haberse autojuramentado como “presidente interino” y prometió que van a hacer lo que tengan que hacer “para rescatar a Venezuela”.

Casi al unísono EE.UU. replicaba desde el norte que Maduro tiene un “corto plazo” para dejar el poder “si no quiere enfrentar la justicia internacional”.

El mismo país, mismo guion, los mismos actores, la misma tragedia: ¡una ciudad de penumbras repetidas!

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